Hoy en día ya no hace falta esperar esas excursiones, puesto que la oferta es muy amplia en este sentido y existen muchos parques zoológicos relativamente cerca de todos nosotros. Los zoos se han convertido en visita casi obligatoria si viajas a determinados destinos. Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla... Todas las grandes ciudades los incorporan en sus folletos turísticos. Algunas incluso poseen más de uno, porque no nos olvidemos de que los zoos no solo son esos parques donde vemos a mamíferos encerrados en jaulas, también lo son los acuarios, los delfinarios, los safaris y los parques de nueva generación, donde los animales viven en escenarios de cartón piedra que simulan sus propios hábitats, con la diferencia de que sus "largos" paseos por la "sabana" se reducen a lo que puedan albergar las paredes de cristal que sirven como límites.
A simple vista puede que no cause la misma impresión ver a un chimpancé entre rejas que verlo en un foso construido con piedras artificiales y rodeado de otros congéneres, pero la realidad es que los animales sufren el encierro y el cautiverio de cualquiera de las maneras. El nombre que adoptan estos espacios es lo de menos, puesto que la realidad que allí viven es la misma. Una frase lo resume todo: "No queremos jaulas más grandes. Queremos jaulas vacías."
Los parques zoológicos juegan con la ilusión de grandes y pequeños, y esa ilusión casi siempre es más grande que la de nuestra conciencia. Si aún no te has parado a pensar lo que supone la cautividad para los animales, quizás ahora sea el momento. Es responsabilidad nuestra conocer qué hay detrás de lo que, en principio, parece un escenario idílico: unas macro residencias para animales donde estos viven con todo lujo de comodidades y donde se les proporciona agua, comida y cuidados. Y todo ello para que los humanos podamos disfrutar, divertirnos y conocerlos, llevándonos un bonito recuerdo a casa en forma de fotografía... Pero, ¿de verdad crees que los animales son felices allí dentro? Yo también lo creía... O mejor, ni lo pensaba, porque de haberlo hecho estoy segura de que no hubiera pisado uno en mi vida. Si me lo permitís, me gustaría explicaros en qué consisten estos recintos ahora que, por fin, he abierto los ojos.
"Los zoos son recintos completamente opresivos donde los animales sufren una privación de su libertad, enjaulados de por vida y sin posibilidad de desarrollarse con normalidad según sus necesidades."
Muchas veces la utilización de animales para entretenimiento humano dentro de los zoos, como pueden ser las actuaciones de leones marinos, loros, delfines y elefantes, las sesiones fotográficas con algunas especies y la manipulación de serpientes, conlleva una privación de libertad aún mayor, además de prácticas de entrenamiento basadas en la dominación física y el miedo. ¿Esto también ayuda a preservar ecosistemas y especies en peligro de extinción? La respuesta está clara: no, pero es un atractivo añadido para los visitantes. Seguro que pocos se paran a pensar que detrás de estos espectáculos los animales viven aislados en recintos todavía más estrechos donde no son capaces de desarrollar sus movimientos y conductas naturales, provocando en ellos cuadros de estrés y desembocando en una frustración y una infelicidad absoluta.
Otra de las funciones de los zoos es la labor educativa, siendo una de las razones más escuchadas por aquellos que defienden estos recintos. "Los zoos acercan a los niños a la naturaleza y les enseñan a respetar a los animales, pudiendo conocer cómo son y cómo viven." Esta razón sería muy válida si fuera verdad, pero no lo es. Los niños nunca podrán conocer cómo viven los animales si se les muestra una imagen distorsionada de la realidad y si se les hace creer que su comportamiento en cautividad se asemeja al que podrían tener en su entorno natural... Si se quiere educar en el respeto, lo primero que se debe hacer es explicar que los animales no tienen por qué ser esclavizados y enjaulados de por vida para uso y disfrute del ser humano. Para ver y conocer animales siempre habrá otras alternativas: santuarios de animales, centros de recuperación de especies, espacios naturales, protectoras y refugios... Lugares donde los animales no son explotados, sino respetados.
Es necesario abrir los ojos y saber que lo que de verdad encontrarás en un zoo es apatía, animales refugiados en recintos pequeños y perjudiciales para su desarrollo natural, falta de privacidad, alimentación deficiente, monotonía, enfrentamientos agresivos por falta de espacio, instintos naturales de los animales anulados, cadenas que los atan al suelo, cría de animales que nunca serán expuestos utilizados para otros fines (publicidad, películas, etc.), cría de animales para su venta, conductas estereotipadas que demuestran que algo no marcha como debería (movimientos repetitivos, animales aseándose excesivamente y arrancándose el pelo o el plumaje, animales frotando sus cuernos contra las paredes de sus jaulas, otros lanzando objetos contra los cristales, etc.), conductas agresivas hacia los visitantes, escenarios irreales, sometimiento, humillación, cientos de animales inocentes privados de libertad... Y esa es la única realidad, una realidad donde los animales se encuentran encerrados y lejos de sus hábitats naturales, por mucho que vivan en recintos que intentan imitarlos, muchas veces con dibujos que se burlan de su falta de libertad...
Si realmente te importan los animales no acudas a ningún zoo, acuario, safari o, en definitiva, a ningún espectáculo donde sean utilizados y explotados en nuestro beneficio. Los animales son individuos que merecen vivir su vida en libertad y no en entornos tremendamente humanizados y masificados. Es nuestra responsabilidad apostar y creer que un mundo más justo para ellos es posible. Recuerda que lo que cuesta tu entrada a ellos les costó su libertad.
¡Hasta la próxima! #LiberaciónAnimal #StopEspecismo


