miércoles, 29 de mayo de 2013

Ella vive en ti.

¿Qué es Twitter para ti? Me hace gracia que personas que nunca han tenido una cuenta en esta red social se rían o se escandalicen cuando ven que cojo el móvil para publicar cualquier reflexión o tontería que se me ocurre, o cuando menciono a alguien para contarle algo que me ha pasado. La pregunta más típica es "¿Qué emoción le ves a escribir lo que haces o lo que piensas para que lo lea gente que ni te conoce?". ¡Discrepo! Habrá gente que no me conozca, pero otra sí... Lo sé, son afortunados, jajaja.

Twitter es un sitio donde puedes divertirte, enfadarte, desahogarte, enamorarte... Es un sitio donde se crean lazos con gente que, de otra manera, jamás hubieras conocido. Aún hay quien se sorprende y piensa que es imposible, pero no es tan difícil de entender. A tus amigos no te los pone nadie delante, van apareciendo en tu vida y tú decides quién se queda y quién no. En Twitter pasa exactamente igual. Un día empiezas a seguir a alguien, esa persona te sigue a ti, comienzas a hablar de bobadas, descubres que os unen muchas cosas y ¡zas! Surge la amistad. A veces surge con tanta fuerza que hasta duele estar tan lejos de esa persona... Y duele más cuando ha tenido un mal día y no puedes estar con ella, mostrándole tu apoyo; cuando sabes que no hay nada ni nadie que pueda consolarle, por más que lo intentes al otro lado de la pantalla.

Por romper falsos prejuicios y para quienes crean que no se puede, ahora es cuando me quiero dirigir a mi amiga, a quien conocí en Twitter y terminó convirtiéndose en un pilar fundamental en mi vida. Esta entrada es para ti...

Ayer, quizás, recibiste uno de los golpes más duros. Golpe que será incomprensible para muchos, pero por suerte cada vez más entendible para otros tantos. 
Ayer tuviste que despedirte de quien llevaba a tu lado tantos años, a quien querías más que a nadie y con quien compartiste tan buenos momentos. 
No puedo comprender que aún haya gente que no vea esa relación como lo que es: una verdadera amistad. 
Yuka, tu perrita, se marchó. Pero puedes estar segura de que lo hizo feliz, viviendo intensamente cada segundo que pasó contigo y llevándose con ella todo lo bueno que le diste. 
Como me explicaron a mí, ellos no viven del pasado ni del futuro, viven con fuerza el presente, sabiendo que son queridos y sintiéndose protegidos entre los brazos de sus amigos humanos. 
¿Crees que ella no se sintió así? Tú fuiste su último pensamiento y eso es lo más bonito que te puede pasar... 
Le diste todo y no puedes reprocharte nada ahora que se ha ido. 
Ten claro que sin ti su vida no hubiese sido la misma. Se lleva todo el amor del mundo y te deja momentos de felicidad. Y eso es con lo que tienes que quedarte. 
Tienes que pensar que fue feliz, cuando otros nunca tienen esa oportunidad. 
Ahora sólo queda esperar y dejar pasar el tiempo, que es el que cura todas las heridas. Ella vivirá para siempre en tus pensamientos y nunca te dejará sola... 
Cuando te venga la tristeza, piensa que Yuka nunca quiso verte así. 
Sonríe pensando en lo afortunada que fue de tener una amiga como tú.

Para terminar sólo me queda decirte lo que ya sabes, y es que a pesar de la tierra, el mar y el aire que hay entre nosotras, me tienes para lo que quieras y estaré para ti cuando me necesites. Incansable y siempre intentando sacarte una sonrisa... 
Te quiero, amiga :)

lunes, 27 de mayo de 2013

Dame vida.

Hace unos meses decidí dejar de comer animales y convertirme en vegetariana, algo que hace un año jamás se me hubiera pasado por la cabeza. La realidad es que yo era de esas que pensaba que los vegetarianos eran gente 'rara', porque renunciaban a algo que para mí era delicioso: la carne. 
Hoy en día sigo creyendo que la carne sabe bien, que conste. Ser vegetariana no me ha convertido en gilipollas ni me ha hecho olvidar mis hábitos alimenticios pasados. La carne está rica, sí, pero también lo están muchos alimentos que no se consiguen mediante la tortura indiscriminada de animales. Todos ellos nacidos por y para un fin: dar de comer a la raza humana. Antes de nacer conocen su final y crecen convertidos en objetos que usamos a nuestro antojo. Nos escandalizamos cuando vemos que son maltratados, pero miramos hacia otro lado cuando se trata de hablar de 'comida'. 
Depende de ti. Puedes leer y ver lo que pasa, o seguir haciéndote el loco.

Lo que leeréis a continuación es una canción que compuse hace unas semanas, alternada con varias ilustraciones. Espero que remueva algo en vuestro interior...


Dame Vida

Que nací para servirte a ti... ¡Eso es mentira!
Que nací para ser tu comida... ¡Eso es mentira!

Que mi vida es corta porque 'es ley de vida'


Que estoy por debajo y tú estás por encima


Que has escrito mi final patas arriba


Que no pienso en mi mamá


Que no puedo razonar...


Si no tengo sentimientos dime cómo es que yo siento


Y tú disfrutas de mi carne y de mi sufrimiento


Que mi alma se quedó en aquel sitio...
Que mi vida, para ti, sólo es UN PUTO CASTIGO


Si me salvas de la quema


Si rescatas mi existencia


Sonreiré al ver que me miras a los ojos


Al saber que ves en mí más que un simple solomillo


Al saber que ves en mí alguien bueno y pequeñito


Que me dejarás jugar, correr libre por el prado


Que podré saborear mi comida entre tus manos


Que no habrá más lágrimas, sólo de felicidad
Que has cambiado los cuchillos por abrazos...


Sálvame... 
Hazme libre de elegir. Yo también quiero VIVIR

Sálvame...
Está en tus manos. DAME VIDA

DAME VIDA

sábado, 25 de mayo de 2013

Young innocence (IV). Esta vez no digas nada.

Los gritos de mi madre me despertaron antes de lo previsto, tras apenas cuatro horas de descanso. El día anterior me había propuesto acostarme pronto para afrontar el martes con tranquilidad, pero me fue imposible conciliar el sueño. Demasiados nervios, y eso que no era la primera vez que iba a estar a solas con Ainhoa. 
- Laura, no te lo digo más, ¡despierta y ven a ayudarme!
Tres llamadas era suficientes, así que me levanté de la cama sin darle más tiempo para seguir enfadándose. Miré el reloj y observé que faltaban unos minutos para que dieran las 10 de la mañana. Era raro que mi madre me reclamase tan temprano, teniendo en cuenta que siempre solía despertar pasado el mediodía. Ese martes se le había antojado que yo tenía que ayudarle, ¿pero a qué?
- ¿Qué pasa, mamá?
- Hoy llega tu padre de viaje, me tienes que acompañar a hacer la compra. - Me contestó ligeramente molesta. - ¿Tengo que recordarte todos los días las cosas?
- No me acordaba de que era hoy cuando venía, y yo he quedado a las 12, así que no creo que pueda ayudarte. 
- ¿Y qué tienes que hacer tan importante para no poder? 
- Tengo una tutoría de inglés.
- Bueno, te vienes y te acerco a la facultad. Luego te vuelves en metro o como quieras.
- Mamá, no... - Mi madre no iba a entender que la tutoría fuera en el despacho particular de la profesora. No creo siquiera que me hubiese creído, porque ni yo me lo creía.
- ¡Aquí la cuestión es hacer lo que te de la gana! A las 14 en punto empezamos a comer, procura no llegar tarde. - Mi madre se dio la vuelta, cogió su bolso y salió de casa dando un portazo.

Tenía dos horas por delante mientras esperaba mi cita con Ainhoa y, viendo cómo habían transcurrido los tres días anteriores, me temía que se me iban a hacer eternas. Volví a la habitación, me senté en la cama y abrí el primer cajón de mi mesita de noche. Rebusqué en el fondo y saqué la nota que Ainhoa me había dado el viernes. La volví a leer, sonriendo como una idiota y pensando en ese mensaje de móvil que se me quedó pendiente de envío. El viernes, cuando llegué a casa, estuve dándole vueltas a esas palabras escritas "Úsalo cuando quieras". Pensé que algo escondían, aparte de un simple "Si necesitas clases extra, llámame". Era todo tan informal que no sabía cómo tomármelo. Aquella noche, tras unos minutos de reflexión, decidí escribirle un mensaje. Me conecté al servicio de mensajería y vi que estaba "en línea", así que comencé a escribir:

"Hola Ainhoa, sólo quería decirte que lo he pasado muy bien 
esta noche y que me ha encantado conocerte mejor :) 
Nos vemos el martes... Buenas noches. Laura."

Cuando estaba a punto de enviarlo, el temor a que Ainhoa no me respondiera se apoderó de mí. También comencé a imaginarme su reacción al leerlo. Seguramente pensaría que era muy inmaduro utilizar el número para eso y tal vez se riera o lo viera ridículo. Ella me ofreció su ayuda desinteresada y yo, mientras, me dedicaba a mandarle mensajitos tontos de "buenas noches". Mientras pensaba todo aquello, el móvil vibró entre mis manos, sacándome por unos instantes de mis pensamientos. Era una llamada de Samuel. Me preguntó cómo había terminado la noche. Diez minutos hablando con él y explicándole lo maravilloso que había sido todo fueron suficientes para que se diera cuenta de que no podía estar más ilusionada. Le conté todo lo que había pasado... o casi todo, ya que no le dije que hoy tenía una cita con ella y que, además, me había dado su número de teléfono. Ese detalle quería guardarlo sólo para mí. Era muy tarde, así que Samuel y yo nos despedimos y me acosté en la cama, con el teléfono entre mis manos, mirando ese mensaje que no llegué a enviar. Tantas dudas no eran un buen presagio, y con esas dudas rondando por mi cabeza me dormí.

Para mi cita con Ainhoa elegí unos vaqueros ajustados y uno de mis jerseys favoritos, de color gris marengo. Quería estar guapa para ella y llamar un poco su atención. No estaba muy convencida de aquéllo, pero ya que ella parecía mostrar algo de interés, yo tenía que intentarlo. Salí de casa cuando aún faltaban más de treinta minutos para mi cita con Ainhoa. Entre los edificios de mi calle asomaba alguna nube oscura, anunciando lluvia, y el viento golpeaba con fuerza mi cara. Hacía algo de frío, así que saqué un pañuelo de mi bolso y me lo anudé al cuello.

De camino al metro fui repasando mentalmente todas esas pequeñas dudas que debía aclarar con ella, porque aunque la tutoría era lo que menos me importaba, tenía que aparentar que se la había solicitado porque de verdad la necesitaba. Tras unos minutos de viaje, llegué a la parada más cercana, momento en el cual empezaron a aparecer los primeros síntomas de nerviosismo. Cuando salí del metro comenzó a chispear, hecho que me incomodó bastante ya que había olvidado el paraguas en casa y aún tenía que recorrer una larga avenida hasta llegar al despacho de Ainhoa. Comencé a andar rápidamente, sin poder protegerme de la lluvia bajo ninguna cornisa. Lo único que había en esa calle era, a un lado, un gran descampado, y al otro un estadio de fútbol en obras. Terminé medio empapada y con el pelo hecho un desastre. Adiós a mis planes de estar perfecta para ella. Tras una carrera, llegué a su calle con el tiempo justo. Ainhoa estaba en su portal y, conforme me iba acercando, se dio cuenta de mi presencia y levantó su mano saludándome. Iba preciosa, aunque mi opinión dejó de ser objetiva hace tiempo. Se había cortado un poco el pelo y ahora lo llevaba muy despuntado, con la nuca despejada y bastante más largo por delante. Vestía una minifalda granate con unas bailarinas de leopardo y la chaqueta vaquera con la que apareció el primer día que la vi. Me fijé en que, además, había cambiado su diminuto piercing de la nariz por un pequeño aro de plata. Una sonrisa apareció en mi rostro cuando, al llegar a ella, se acercó a mí y me dio un par de besos. 
- Ya pensé que no llegabas. - Me dijo en tono de broma.
- Perdona, no calculé bien el tiempo que iba a tardar.
- ¿No me digas que vienes andando, con la que está cayendo?
- No, no, he venido en metro. Paré en Beniferri, pero aún así me he calado, jajaja. 
- Ya veo... Este barrio no está muy bien comunicado, la verdad. Yo también paro ahí cuando vengo en metro. Por eso prefiero coger el coche, sobretodo cuando tengo clases en la universidad. Bueno, subamos a mi apartamento. Son tres pisos sin ascensor, quedas avisada, jajaja.

Ainhoa pasó delante de mí y mientras subíamos las escalera continuó hablándome.
- He bajado a recibirte porque creo recordar que no te anoté mi piso.
- No, se te olvidó. Tenía pensado buscarlo en los timbres.
- Yo que pensaba que me llamarías para preguntar... Pero ya veo que no has usado mi número. - Ainhoa soltó una carcajada, se giró hacia mí y me sacó la lengua de manera simpática.
- Jajaja, supongo que si no hubiera encontrado tu timbre sí te hubiera llamado. 
- ¿Y sólo hubieras usado el número para eso? - Me preguntó en tono sarcástico.
Tras escuchar esa pregunta quise entender que tenía cierto interés en que hubiera utilizado su número por otros motivos, así que le contesté con sinceridad dejando mis temores a un lado.
- Si quieres que te diga la verdad, estuve a punto de enviarte un mensaje de buenas noches el viernes, pero me pareció un poco tonto. 
Valentía, ven a mí.
Ainhoa se paró en seco, se volvió a girar y, esbozando una sonrisa, me contestó.
- Adoro los mensajes de buenas noches. Yo me quedé esperando uno, también ese viernes.
Me quedé muda. No supe qué contestar y Ainhoa se debió dar cuenta. 
- Pero no pasa nada, ya me mandarás un mensaje otro día, jajaja. - Continuó diciéndome al tiempo que seguía subiendo las escaleras.
En ese momento mis nervios volvieron a aparecer. De repente me olvidé de la lluvia, de las prisas y de todo lo que había rodeado mi agitada mañana. Ahora tenía en mente ese mensaje que no envié por miedo a meter la pata, pero sabiendo que no le hubiera incomodado, me quedaba mucho más tranquila y, por qué no decirlo, muy contenta.

Ainhoa y yo entramos en su apartamento, como ella misma lo había definido unos segundos antes. Yo venía creyendo que se trataba de un despacho que tenía para temas de trabajo, pero no. Se entraba directamente a la sala de estar, donde al parecer tendríamos la tutoría. En su mesa de comedor tenía el ordenador portátil ya preparado, junto a un montón de papeles y encuadernaciones. Se veía que era un pisito muy acogedor, quizás un tanto pequeño, y decorado de manera muy sencilla. En medio de la sala había una mesita de centro repleta de velas perfumadas y dos quemadores de incienso, rodeada por dos sofás de color blanco y un pequeño mueble de madera envejecida, en el que había una tele bastante antigua. En las paredes sólo tenía dos lienzos colgados, bastante extraños para mi gusto, de pintura oscura y lúgubre.
- ¿Qué te parece mi refugio? - Me preguntó al ver que no dejaba de mirar a mi alrededor. 
- Me gusta, es acogedor. Pero las pinturas no me causan buena impresión, lo siento, jajaja.
- Suele pasar, no te preocupes. Parecen siniestras, pero si indagas en su significado seguro que las ves con otros ojos. 
Ainhoa no dejaba de sonreír. Ni siquiera dejó de hacerlo al ver cómo criticaba su decoración, y eso me gustó mucho. 
- En la próxima tutoría me explicas el significado de tus cuadros. - Le respondí devolviéndole la sonrisa.

Ainhoa me invitó a tomar asiento mientras ella encendía la calefacción. Después se ausentó un momento y se fue hacia la cocina. Ya desde allí, se dirigió hacia mí.
- Laura, ¿quieres una cerveza? Yo voy a tomarme una.
- Eh... vale, pero puede ser que tengas que ayudarme a terminármela. - Le contesté bromeando.
Volvió a los pocos segundos con dos cervezas y unas aceitunas, y tomó asiento a mi lado.
- Joder, qué bien tratas a tus alumnos. Seguro que así te solicitan muchas tutorías, jajaja.
- ¡Para nada! No suelo tener cervezas en el despacho de la universidad. Tú eres mi primera alumna invitada... pero bueno, tampoco quiero tratarte como tal. "Alumna" es una palabra que no me gusta para ti. 
Ainhoa se acarició el pelo mientras decía todo aquéllo y me volvió a sonreír. ¿No podía dejar de hacerlo? Entre las sonrisas y sus palabras yo ya no sabía qué hacer ni qué pensar. Podían ser cumplidos o que sólo le gustara gustar, pero yo tenía la esperanza de que todo eso lo hiciera exclusivamente por mí... Sea lo que fuera, conseguía dejarme muda. 
- Venga, ¡pongámonos con el estudio! ¿Cuáles son tus dudas? - La tutoría acababa de empezar.

Estuvimos resolviendo dudas cerca de una hora, entre bromas y algún que otro comentario irónico acerca de ciertos compañeros míos de clase. Entre nosotras empezaba a existir mucha complicidad y confianza, y viendo que podía charlar abiertamente de algún que otro tema comprometido, quise preguntarle algo que se quedó en el tintero el viernes anterior.
- Ainhoa, ¿te puedo preguntar algo? Ya sé que me dijiste que olvidara el tema, pero soy muy curiosa.
- Dime, ¿qué es? 
- Cuando Samuel te dijo mi edad te noté decepcionada, y no sé muy bien por qué.
- Vaya... Siento haberte dado esa impresión. - Ainhoa volvió a perder su sonrisa y eso hizo que insistiera en mi pregunta.
- Pero mírate, te has vuelto a poner seria. 
- No lo sé, Laura. Quizás tu corta edad haga que me frene en ciertos aspectos, y sé que no debo, pero te veo tan niña... que tengo dudas.
- ¿Dudas? 
- Perdona... - Ainhoa se levantó de su silla, recogió los botellines de cerveza vacíos y marchó hacia la cocina, dejándome con la palabra en la boca.

No recordaba la última vez que mi corazón había latido tan deprisa. Ni siquiera el día en el que me vi sorprendida por ella al entrar en clase. Recordar aquel momento me hizo sonreír, pero no sirvió para tranquilizarme, sino más bien todo lo contrario. Quería entender todo eso como una retahíla de insinuaciones, ya que realmente era lo que parecía, pero como nunca nadie se había interesado por mí tampoco sabía cómo actuar. 

Ainhoa tardaba más de lo normal en volver de la cocina, así que me levanté de la silla y comencé a cotillear entre sus cosas de la manera más natural. Vi que tenía una pequeña colección de música, entre la cual encontré grupos que en mi vida había escuchado y otros que me gustaban bastante. Cogí un disco de "La Oreja de Van Gogh" y lo metí en el reproductor de música. Ainhoa llegó en ese momento.
- ¿Qué CD has puesto? - Me preguntó con el rostro aún serio.
- Ya lo verás. - Le contesté esbozando una sonrisa traviesa.
Busqué una canción en especial y le di al play, mientras volvía a mi silla. La música comenzó a sonar mientras Ainhoa continuaba de pie, esperando.

"Quítate de una vez el sombrero de pensar. Prueba a hacer, sin querer, lo que quieres de verdad. 
Eso es, mírame, di tu nombre en voz alta... 
Quítate de una vez las gafas de intelectual. El cristal deja ver cuánto lloras ahí detrás. 
Eso es, tócame, y esta vez no digas nada...
Ven conmigo, ven conmigo por la ciudad. Ven conmigo, desatemos un vendaval. 
Esta noche no me importa el "qué dirán"..."

Ainhoa volvió a sonreír mientras escuchaba la letra de la canción, especialmente elegida para ese momento. Un brillo peculiar iluminó sus ojos y, seguramente, ese mismo brillo iluminara los míos. Cuando terminó de sonar "Esta vez no digas nada", Ainhoa volvió a su silla, pero antes de sentarse se paró detrás de mí y puso sus manos sobre mis hombros.
- ¿No tienes calor? Quítate el pañuelo que me estoy agobiando de vértelo puesto. 
Sin darme tiempo para contestarle, Ainhoa lo cogió y comenzó a desnudármelo con mucha delicadeza. Al sentir sus dedos en mi cuello, algo parecido a una descarga eléctrica recorrió mi cuerpo y me estremecí. 
- Me has hecho cosquillas... - Le dije avergonzada.
- Vaya, si que eres tú delicada. - Me contestó ella con mucha dulzura.
Ya sentada, noté cómo había acercado su silla hasta la mía. Tenía a Ainhoa a escasos centímetros, mirándome fijamente y en absoluto silencio. Parecía que iba a hablarme cuando noté algo sobre mis piernas que me sobresaltó.
- Joder, ¿qué hay ahí debajo? - Grité levantándome de un salto.
- Jajaja, no es nada, tonta. - Ainhoa comenzó a reír al tiempo que cogía en brazos al culpable de ese momento de pánico.
- No sabía que tenías un gato... ¿o gata?
- Gato. Es un joven apuesto, ¿verdad? - Ainhoa continuaba hablando mientras abrazaba a su pequeño amigo. - Lo raro es que haya salido a saludar. Es muy tímido y no le gustan mucho las visitas.
- Me lo tomaré como algo positivo entonces. - Le contesté sin dejar de mirar al minino. - ¿Cómo se llama?
- Mr. Chocolat. 
- Qué nombre tan original... y en inglés, por supuesto. - Comencé a reír imaginándome lo absurda que le había debido parecer, saltando de la silla al notar a Mr. Chocolat paseando alrededor de mis piernas. - Es muy simpático.
- No suele serlo con desconocidos. Le has caído bien, como a la dueña. 
Las dos comenzamos a reír con el pequeño gatito como testigo de ese momento. Mr. Chocolat era un gato de color canela, con el morro afilado y las orejas bastante grandes. Sus ojos almendrados eran amarillos y parecía muy joven. Por su estatura no diría que tenía más de un año. Lo cierto es que se veía un gato realmente adorable. Le pedí que me dejara cogerlo en brazos y, cuando lo tuve encima, tomé asiento de nuevo y el pequeño felino comenzó a jugar conmigo, ronroneando al mismo tiempo.
- ¡Lo que faltaba! Ahora se pone a ronronear, jajaja. - Comentó divertida. - Este no sabe cuándo molesta...
Ainhoa cogió a Mr. Chocolat de mis brazos y lo dejó en el suelo. Yo le seguí con la mirada, viendo cómo se adentraba en el pasillo, ensimismada con su peculiar movimiento al caminar. No me di cuenta de que Ainhoa se había acercado un poco más a mí, y es que cuando me giré hacia ella la tenía prácticamente encima, mirándome a los ojos. Pasaron apenas dos segundos y Ainhoa levantó su mano, posándola sobre mi cara, para acariciarme la mejilla con la yema de su dedo pulgar.
- Laura, me gustas muchísimo. - Ainhoa pronunció esas palabras y yo me derretí, literalmente.
No pude reaccionar ante aquéllo y ella debió de darse cuenta. Como si supiera lo que necesitaba, Ainhoa se inclinó hacia mí y me besó muy dulcemente en los labios. Fue un beso firme y tierno. Por primera vez sentía unos labios pegados a los míos, y no creo que hubiera deseado nunca que fueran otros distintos a esos. Ainhoa se separó de mí un segundo, me miró a los ojos y continuó besándome, esta vez con más pasión. Su mano se apartó de mi mejilla para agarrarme la nuca, acariciándola al mismo tiempo. Sus dedos jugaban entre mi pelo recogido mientras la otra buscaba mi cintura. Yo aún no había reaccionado y me mostré estática, pero recíproca al mismo tiempo, prueba de que ella continuó besándome sin ningún pudor. De vez en cuando se separaba de mi boca para besarme las mejillas y las comisuras de los labios. Su lengua comenzó a jugar con la mía y yo me puse realmente nerviosa. Nunca había besado a nadie y no sabía si lo estaba haciendo bien. Ainhoa se dio cuenta y se acercó a mi oído para susurrarme algo.
- ¿Va todo bien?
Yo asentí con la cabeza, sin tener muy clara mi respuesta, y ella continuó besándome en el cuello.
- Con ese pañuelo no hubiera podido...
Sus palabras, sus manos buscándome y su seguridad no debían suponer para mí ningún problema. Lo ideal es que ella llevara la voz cantante en ese momento, pero mis nervios volvieron a aflorar cuando mi cabeza comenzó a adelantarse a los acontecimientos. Comencé a pensar en eso que me había dicho hacía un rato, en que "mi corta edad" podía suponerle un freno en ciertos aspectos. No quería ser para ella sólo un juego pasajero, y sabía que si fuera así la única perjudicada iba a ser yo... Poco a poco, la humedad de su boca inundaba la mía. Yo disfrutaba con aquéllo y veía a Ainhoa disfrutando también. Me besaba y sonreía, y sus miradas de ternura se alternaban con miradas de deseo. La excitación que estaba sintiendo no evitó que reaccionara de un modo que tal vez ella no entendió. Sus manos comenzaron a bajar por mi cintura y cuando las tuve sobre mi vientre, me aparté de manera violenta y le pedí que parara.
- No puedo, Ainhoa... Lo siento.
Ainhoa no tardó en disculparse, pero yo no quería ni podía quedarme allí más tiempo. Me sentía fatal y no sabía por qué. Necesitaba salir de allí, así que recogí mis cosas y me despedí algo acelerada.
- Me tengo que ir, siento todo esto. 
- Laura, espera... 
Salí del apartamento de Ainhoa a toda prisa, casi sin mirarle a los ojos, y de camino a casa fui desgranando cada momento vivido en esos últimos minutos. Buscaba una explicación a ese miedo irracional que había comenzado a sentir de repente. No pude evitar llorar, pensando en cómo se habría sentido ella, pero en ese instante no pude reaccionar de otra forma.

Llegué a casa pasadas las 14 y calada hasta los huesos. La lluvia no había dejado de caer en todo el día y volví a mojarme, pero esta vez me había dado igual. Cuando abrí la puerta de mi casa, los gritos de mi madre me dieron la bienvenida.
- ¡Laura, te he estado llamando! ¿Es que no miras el móvil? 
- No, mamá, iba en el metro y no tenía cobertura. Voy a ducharme, que me ha pillado la lluvia y vengo empapada.
No quería discutir con ella, así que me encerré en el baño y comencé a llenar la bañera. Necesitaba un momento de reflexión y relax para pensar detenidamente en todo lo que había ocurrido. Antes de meterme en la bañera miré mi móvil y me di cuenta de que, aparte de las llamadas perdidas de mi madre, tenía un mensaje de Ainhoa:

"Laura, soy Ainhoa. Te has dejado tu agenda en mi apartamento, he cogido tu número de ahí. 
Siento mucho si te he molestado con mi comportamiento... No quería hacerte sentir mal.
Lo siento mucho, de verdad. Mañana nos vemos en clase. Kiss."

Nada más leer esas palabras entendí que, tal vez, estuviera equivocada con ella, que quizás sintiera algo real por mí y que su miedo era el mismo que tenía yo. No debía ser fácil para ella comenzar a sentir algo por una alumna a la cual le sacaba 13 años. Aquéllo desató de nuevo mis lágrimas, pero me hizo darme cuenta de una cosa: Ainhoa estaba interesada en mí y le importaba lo que yo sentía.

Para terminar de vencer mis miedos, decidí hacer algo que tampoco había hecho nunca... y es que, ¿cómo iba a dejar que alguien me conociera si ni yo misma me conocía aún? Ya dentro de la bañera comencé a acariciarme, como había hecho Ainhoa antes, pasando mis dedos por mi cintura y bajando las manos hacia mi vientre. Me sumergí en el agua e imaginé que mis manos eran las suyas, para luego dejarme llevar y conocerme mejor a mí misma...

viernes, 10 de mayo de 2013

El "Bolloróscopo" definitivo.

Al igual que el mundo heterosexual, el universo lésbico está repleto de mujeres que confían toda su suerte en el amor a fenómenos astrológicos (¿se dice así?). Como ya os habréis dado cuenta, muy pocas veces podéis sentiros identificadas con los horóscopos 'comunes' que se leen en revistas como "¡HOLA!" o "Pronto", a las cuales te dan ganas de decirles "¡ADIOS!" y "Pronto...me suicidaré si sigo leyendo". Por esta razón me he decidido a crear un horóscopo para todas vosotras. Bolleras del mundo virtual, aquí tenéis eso que tanto tiempo habéis estado esperando: el... ¡Bolloróscopo definitivo!


Primer paso. El estudio de las Constelaciones Zodiacales

Es difícil entender qué dicen los astros acerca de las lesbianas, sobretodo después de 'estudiar' las constelaciones zodiacales. Ni Esperanza Gracia podría darnos una solución, y la que nos diera seguramente no nos satisfaría. Y es que una vez que ves esto (foto inferior) a todas se nos pasa por la cabeza lo mismo: las Constelaciones Zodiacales son un auténtico bollodrama.



¿Alguien es capaz de sacar algo en claro? Por favor, yo aquí sólo veo 'papiroflexia'. Es peligroso reunir a varias lesbianas en un mismo sitio, pero más peligroso es reunir a sus respectivos signos zodiacales en el firmamento. Además, ¿qué clase de nombres son esos? Jamás antes los había escuchado: cuervo, lupus, cisne, pavo... Imaginaos por un momento una conversación entre dos bollos:
- Hola guapa, ¿qué horóscopo eres?
- Pavo, ¿y tú?
- Yo Boyero.
- ¿Querrás decir 'bollera'?
- ...
¡No, no! Habéis leído bien... ¡Boyero! El cosmos nos cambia el sexo y se queda tan ancho. ¿Es o no es un bollodrama?




En definitiva, que hacía falta un estudio sosegado para sacar conclusiones; y yo, que siempre estoy dispuesta a 'estudiar' el mundo bolleril, me puse manos a la obra.


Segundo paso. Experiencia personal y encuesta virtual

Mi estudio, y posterior horóscopo lésbico, está basado en mi propia experiencia y en los conocimientos adquiridos tras muchos años de investigación. A lo largo de mi vida he conocido a multitud de lesbianas (entre 5.000 y 7.000, un número indeterminado), de las cuales la inmensa mayoría sólo pasaron por ella para darme calabazas. Sin embargo, antes de que esto pasara, yo me encargaba de analizar su conducta, cualidades y frustraciones. Más tarde me propuse realizar una estadística clara y concisa, para la cual elaboré un sondeo vía Twitter y así poder conocer qué signos zodiacales predominan en el panorama bolleril actual. Los resultados más contundentes fueron los siguientes:

1) El signo zodiacal más representativo de la mujer lesbiana es Acuario.
2) Las Acuario, además, viven su orientación sexual con mucha discreción.
3) El signo zodiacal menos bolleril es Leo. Declaradas oficialmente extintas. 
4) Con una lesbiana Tauro siempre te pitará el radar. Si no pita, llévalo al taller sin falta. Urgente.
5) Las lesbianas Géminis viven dentro-fuera-dentro-fuera-dentro del armario.
6) Las Piscis tienen un 'no sé que, que qué sé yo' que las hace irresistibles.
7) Casi siempre existirá la sospecha con las Escorpio y pocas veces dirán que son lesbianas. ¡Pero lo son!
8) Las lesbianas Virgo viven amarradas a una maleta por lo que pueda pasar.
9) Escorpio y Cáncer gozan de gran apogeo. Julio y noviembre son buenos meses para sacar bollos del horno.

A continuación muestro un gráfico con los resultados estadísticos:




Tercer paso. Elaborar el 'Bolloróscopo'

Tras finalizar tan ardua tarea y una vez recopilados todos los datos, ya estaba preparada para crear eso que tanto tiempo habéis esperado. Vuestros deseos son órdenes para mí y aquí os traigo el manual más completo sobre el mundo astrológico-bolleril. En él podréis averiguar cómo son las lesbianas según su signo zodiacal; cuáles son las bolleras más fogosas en la cama; cuáles destacan por su feminidad y cuáles viven subidas a un 'Pegaso'; qué hacer para ligarte a esa chica que te trae loca y, sobretodo, si merecerá la pena intentarlo...  Os invito a adentraros en cada uno de los signos ya que, aunque no sea el vuestro, nunca sabéis cuándo vais a necesitar saber sobre él. Y sobretodo, reíros, que esto sólo es un horóscopo hecho con mucho cachondeo. 


¡Ahora sí! Aquí lo tenéis...


El Bolloróscopo definitivo

Aries
(21 de marzo-19 de abril)
Las lesbianas de este signo son chicas muy educadas y sienten fascinación por el mundo del arte. Sobretodo aman la pintura, y cuanto más fea y horrible sea, mejor. No se dejarán seducir por un cuadro de Dalí o de Van Gogh, no. Ellas prefieren la pintura hecha por mujeres, como firmes defensoras del feminismo que son. Esto no quiere decir que sean femeninas, aunque vistan minifaldas y camisas con transparencias. La feminidad se lleva por dentro y las Aries suelen ser 'más bastas que un arao'. 
Las Aries aceptan su orientación sexual pero no lo pregonan a los cuatro vientos. Si participan de las redes sociales, sus perfiles casi siempre serán privados, ya sea escondiendo su aspecto bajo un avatar o una foto de perfil que no corresponda a ellas, o con el famoso candado de Twitter. Éstas últimas ocultan algo más que su apariencia...¿pero el qué? Es imposible adentrarse en su mundo y hará falta algo más que empeño para averiguar cómo son.
Es muy fácil enamorarse de una Aries ya que poseen un encanto natural que las hace irresistibles. Risueñas, dulces pero con un punto de picardía y, sobretodo, extrovertidas. Te contagiarán su sonrisa y caerás rendida a sus pies. Si crees que es imposible conquistarla o que no tienes nada que hacer, lo mejor será que te alejes. Una vez 'contagiada' es muy difícil encontrar la cura.
¿Algo malo de las Aries? Bueno, depende de lo que tú veas por 'malo'. Son pésimas cocineras, hasta tal punto que preparar una triste tortilla se convertirá en misión imposible para ellas. O cocinas tú o estaréis abocadas a la comida prefabricada y derivados. Además, suelen ser un tanto posesivas y rebeldes.
Si lo que quieres es 'desenamorarte' de una Aries, imagínala horas y horas hablándote sobre feminismo y revoluciones sociales del siglo XIX... ¡Venga, hasta luego!


Tauro
(20 de abril-20 de mayo)
Las lesbianas Tauro son chicas muy espirituales, aunque eso no quiere decir que tengan afiliación religiosa alguna. Se muestran atentas a sus propios pensamientos y acciones y, si se dan cuenta de que estos son algo negativos, se esfuerzan para entenderlos y despedirse de ellos. No se 'comen la cabeza', por así decirlo. 
Una Tauro siempre te ofrecerá tema de conversación, ya que son muy habladoras y extrovertidas en este sentido, pero esto no siempre es una ventaja... Puede suceder que la conversación se alargue demasiado y te veas despierta a las 5 a.m., inmersa en un debate sobre gusanos de seda y métodos de reproducción en el mundo de los anfibios. Te querrás despedir, pero la lesbiana Tauro no te lo pondrá nada fácil. No se callan ni debajo del agua.
A las Tauro no les atrae la idea de convivir en pareja. Son muy independientes y prefieren rodearse de animales. Como buenas lesbianas que son, elegirán la compañía de gatos, los cuales te ayudarán a despejar dudas sobre ellas. Si quieres conocer cómo de lesbiana es una Tauro, averigua con cuántos gatos vive y aumenta su porcentaje bolleril en un 10% por cada gato.
Simpáticas, pacíficas, espontáneas, creativas... Son una caja de sorpresas y tienen respuestas para todo. Además, las lesbianas de este signo son excelentes amantes, prueba de que llevan años y años de práctica desenfrenada, ya sea con ayuda o sin ayuda 'exterior'. Con una Tauro no te aburrirás en la cama. Si no folláis, al menos tendréis algo de qué hablar. 


Géminis
(21 de mayo-21 de junio)
Lesbianas y Géminis es una combinación fatal. Si ya de por sí el signo Géminis es puro desequilibrio mental, imaginad lo que supone que también sean lesbianas... ¡OMG! Sólo un consejo, rápido y conciso: huid...huid antes de que sea tarde. Dejad que las Géminis se emparejen unas con otras y que juntas gocen de su propia locura. No hay quién las entienda, de verdad. 
La lesbiana de este signo se despertará un día con ganas de comerse el mundo, irá al baño, se lavará la cara y, de repente, se dará cuenta de que lo único que se va a comer es una mierda bien grande. Depresión al canto. Una depresión que les durará diez minutos, hasta que salgan a la calle, observen el cielo y piensen "Qué maravillosa es la vida". Luego se encontrarán con un atasco mientras conducen hacia su trabajo y sacarán la cabeza por la ventanilla de su coche al grito de "¿Por qué tanto dolor? ¿Por qué este sufrimiento?". En definitiva, que la bipolaridad extrema es la característica más notable en ellas.
Tampoco quiero que penséis que las Géminis no tienen virtudes. Habrá quien piense que sí, claro. Pero realmente, ¿qué tienen de bueno? ¿Que son románticas y muy entregadas? Puede ser, pero...¿qué tiene esto de bueno para una lesbiana de otro signo? Nada. Ya he dicho que es mejor que las Géminis se emparejen entre ellas. Dejémoslas que se entiendan las unas a las otras...

Cáncer
(22 de junio-22 de julio)
Cáncer. Ese signo del zodiaco al que te dan ganas de agredir cuando te encuentras con él. La chaladura de las Géminis es tan grande que algo se le tuvo que pegar a las lesbianas de este signo. No sé qué tendrá el comienzo del verano, pero me temo que el calor hace estragos en estos nacimientos.
Les encanta discutir o eso parece. Le ven el doble sentido a cualquier cosa que les digas y aprovecharán la situación para sacar toda la mierda que llevan dentro. Es mejor no hablar con una lesbiana Cáncer enfadada. Mejor déjala hablando sola, recapacitando consigo misma, y vuelve cuando haya pasado un tiempo prudencial. Unos dos años serán suficientes.
Cuando están de buenas son adorables, eso sí. Pero es tan poco el tiempo que pasan de buen humor que hay que aprovechar esos escasos momentos como si se os fuera la vida en ello. 
En la cama son muy fogosas y siempre tienen ganas de sexo. No les importa ni dónde, ni cómo, ni cuándo. Cualquier sitio es bueno para dar rienda suelta a su pasión. Recordad que mientras follan no hablan y no se enfadan, así que os recomiendo que aprovechéis.
Las lesbianas de este signo intentan ocultar su orientación sexual, ya que no les gusta levantar comentarios sobre ellas. En ocasiones tontearán con chicos, llegando incluso a mantener relaciones con ellos para acallar rumores. Por esta razón, si os ha pitado el radar con alguna Cáncer pero averiguáis que está con un chico, no os echéis atrás, es sólo una táctica de camuflaje. El armario es su hábitat natural, pero saldrá de él si consigues enamorarla.


Leo
(23 de julio-22 de agosto)
Lesbiana y Leo. Algo tan improbable como pensar que Chelo Carcía Cortés y José Manuel Parada practicaron sexo a lo largo de su matrimonio. No existen lesbianas de este signo. Es incompatible una cosa con la otra. O eres Leo o eres bollo. Las dos cosas a la vez, no.
Si tienes la suerte de conocer a una, avísame. Yo no las he olido en toda mi vida. Una vez incluso me compré un libro titulado '¿Qué fue de la lesbiana Leo?' para averiguar los misterios sobre la extinción de esta especie y las conclusiones fueron devastadoras. Las Leo se extinguieron debido a sus emparejamientos con Géminis. Murieron una tras otras en un gran suicidio colectivo, allá por 1.976. 
Puede ser que conozcas a una chica de este signo y que descubras que es, o dice ser, lesbiana. Pero esto sólo significará dos cosas: 
1) En realidad no es lesbiana. Simplemente está confundida y necesitará acostarse con un hombre de manera urgente para aclarar sus pensamientos. Seguramente abandone su condición homosexual cuando lo haga.
2) Estás ante un caso de 'niños robados' y tu querida amiga lesbiana es, en realidad, una lesbiana nacida bajo la influencia de otro signo zodiacal. 
En cualquiera de los dos casos, los traumas pueden resultar alarmantes. Ármate de paciencia para ayudar a tu amiga Leo o ex-Leo a superarlos...


Virgo
(23 de agosto-22 de septiembre)
Posiblemente estéis ante el signo zodiacal más bonito, maravilloso, genuino, magnífico y perfecto del Bolloróscopo. Las lesbianas Virgo son seres extraordinarios... Extra-Ordinarios, esa es la palabra exacta. Su lengua viperina no deja títere con cabeza y no temen decir nunca lo que les sale del 'mismísimo'. Para ello pueden ser muy diplomáticas, pero también pueden sacar todo su arsenal de palabras malsonantes.
En sus relaciones personales son muy cariñosas, rozando el colmo de la 'moñería' si la otra persona les roba el corazón. Atentas, buenas consejeras y muy preocupadas por sus seres queridos. Muy amigas de sus amigos y, sobretodo, de sus amigas. Demasiado tal vez... Si tienen pareja deberán lidiar con esto, ya que la amistad desmedida se puede interpretar como algo que no es. ¡Cuidado! 
Les encanta contar su vida y no tienen pudor en explicar detalles íntimos. Si conoces a una Virgo y comienzas una relación sentimental con ella, ten claro que te detallará cada momento de su existencia, desde el momento en el que ganó la carrera de espermatozoides hasta el último pedo que se tiró, pasando por sus traumas de la infancia y sus desengaños amorosos... Muy cansinas.
Eso sí, son buenas compañeras de viaje. Les encanta vivir en pareja y son románticas hasta la extenuación, por lo que intentarán sorprenderte con algo nuevo para tenerte atrapada. Regálale un disco de Laura Pausini y serán tuyas para siempre. 


Libra
(23 de septiembre-23 de octubre)
Libra. Ese signo extraño del Bolloróscopo. ¿Es lesbiana? ¿No lo es? Las mujeres Libra nacieron para confundirnos y para poner a prueba nuestro radar. Cuando estás segura de que es bollera... ¡Zas! Se presenta con un maromo y tus esperanzas por conquistarla se desvanecen. Cuando estás segura de que es hetero... ¡Zas! Se presenta en tu casa comiéndote a besos y diciéndote que eres todo cuanto había soñado. 
Las lesbianas de este signo están completamente locas de la mente. Salir con ella de fiesta es sinónimo de diversión, risas y cachondeo; pero cuidado con que beban en exceso, ya que sufren el famoso 'pedo depresivo'. Terminarán contándote todas sus penas, sumidas en un mar de lágrimas, incluyendo sus episodios más surrealistas con seres de ultratumba. Juro que a mí no me ha pasado (...).
Tener una amistad con una lesbiana Libra es complicado, ya que cuando tengan algún problema preferirán abandonarte para contárselo al volante de su coche. Mientras tú te preocupas por sus preocupaciones, ellas estarán pendientes de la próxima fiesta que se van a pegar para olvidar todo lo malo que les ocurre. Al final terminarás tú más tocada que ella.
En el amor, son chicas excesivamente frías que sólo mostrarán lo que sienten a altas horas de la madrugada. De día fingirán que son chicas duras, sin sentimientos, pero de noche comenzará a florecer su verdadera personalidad. Te pueden volver loca y nunca sabes por dónde van a salir, pero el tiempo que pases con ellas valdrá la pena. Disfrútalo.


Escorpio
(24 de octubre-21 de noviembre)
¿Qué tienen las Escorpio que siempre consiguen que desconfiemos de ellas? No es que sean mentirosas o falsas, al contrario, pero es escuchar "Esa chica es Escorpio" y nuestro primer pensamiento es "Maaalo...". Son bastante interesadas y pasarán por encima de ti con tal de conseguir sus objetivos. Da igual a quién se lleven por delante y si eres amiga suya o no. Ellas van a su bola.
Respecto a su condición sexual, las lesbianas de este signo no suelen mostrar abiertamente su orientación, pero ante la duda es mejor pensar que sí lo son. ¿Por qué? Pues porque lo son, y punto. Da igual que no lo parezcan, da igual que sean las chicas más femeninas que puedas encontrarte y da igual si habla en masculino de sus anteriores relaciones. Si existe el rumor, algo hay. 
Las Escorpio adoran los cambios, por lo que una relación con ellas supone aceptar que no será para toda la vida...¡y menos mal! Tienen mucho carácter y la convivencia con una de ellas será complicada. Sólo una persona paciente y bastante pasota conseguirá ser la pareja idónea para una Escorpio. 
Entre sus cosas buenas, destacar que son muy inteligentes y astutas, que cuando aman lo hacen al 200% y que en la cama 'no hay color'. Una noche con ellas y no querrás follar de otra manera... Cuando te pican con su aguijón estás perdida, al menos en cuanto a sexo se refiere.


Sagitario
(22 de noviembre-21 de diciembre)
Las lesbianas Sagitario escasean en el panorama bolleril, pero al contrario que otros signos, éstas están en peligro de extinción porque son bastante reprimidas. Muchas pensarán que es mejor 'llevar una vida ordenada' que ser una completa 'desviada' y asumirán que el mundo las hizo lesbianas para poder tener algo contra lo que luchar.
El problema fundamental de las lesbianas de este signo es que será difícil que puedan esconder su masculinidad. Cuando ves a una Sagitario te la imaginas montada en su camión, con su camisa de cuadros y mangas recortadas, y posando su brazo rudo sobre la ventanilla, mientras el sol quema su piel. ¿Por qué esconderse entonces? No seáis así de infelices y disfrutad de lo que el mundo pone a vuestro alcance: miles y miles de mujeres dispuestas a satisfacer vuestros deseos más ocultos.
La Sagitario que consiga salir del armario vivirá feliz para siempre y sentirá que ha ganado una guerra. Se mostrará abierta y muy generosa con sus amantes, ya que creerá que debe recuperar el tiempo perdido.
En sus relaciones personales, las lesbianas 'liberadas' de este signo serán excelentes amigas, pero al mismo tiempo se sentirán fácilmente engañadas y utilizadas, seguramente fruto de sus experiencias anteriores consigo mismas. Son perfectas para la compañía a largo plazo y buscan vivir el presente sin dejar de pensar en el futuro, pero odian mirar hacia atrás. El pasado es pasado.


Capricornio
(22 de diciembre-20 de enero)
Capricornio o 'cómo aparentar lo que no eres'. Esa es la definición perfecta de este signo.
El mundo está repleto de lesbianas 'armarizadas' y hay veces que se puede llegar a comprender. La edad es un factor a tener en cuenta y es comprensible que una chica no quiera declararse lesbiana si tiene 17 años, pero cuando una Capricornio sigue negando lo evidente, cumpliendo más de 30, es que tiene un problema. Todos saben que eres lesbiana, chica. Todos menos tú. Sigues empeñada en pasearte de la mano con hombres y de fardar de tus polvos con ellos, para luego llegar a casa y conectarte a tu Twitter 'anónimo' y empezar a escribir todo lo enamorada que estás de tu amiga hetero.
Al final, como buena Capricornio, la cabra tirará al monte y, en una noche de borrachera, terminarás confesando que eres más bollera que Xena, la Princesa Guerrera. A partir de ese momento, tus paseos con hombres quedarán en el olvido y te dedicarás a salir a la caza de mujeres. Cuantas más, mejor.
En sus relaciones sentimentales, las Capricornio serán un tanto inestables. Son muy lentas para tomar decisiones y la espera puede resultar algo larga, por lo que perderán alguna que otra oportunidad. Si quieres conquistarla, interésate por el deporte y por la vida sana. Una lesbiana de este signo odia la rutina y el absentismo. Ya sabes, 'mens sana in corpore sano'. Un deporte que seguro no os disgustará ni a la una ni a la otra es el 'parchís', por eso de que las fichas se corren con el dedo... ¡Ups!


Acuario
(21 de enero-19 de febrero)
Existen dos tipos de Acuario: las raras y las más raras que un perro verde. A pesar de ser el signo más predominante en el universo lésbico, es difícil definirlas. Complicadas a más no poder y en ocasiones impenetrables, entre ellas tienen muy pocas cosas en común. No creas que si conoces a una Acuario las has conocido a todas.
Para empezar, son chicas bastante tímidas e introvertidas. No son grandes conversadoras y su rol, principalmente, es el de escuchar, reflexionar y opinar al respecto, por lo que pocas veces sacarán tema de conversación. Si no eres una chica con mucho mundo interior, tu relación con una Acuario estará abocada al fracaso. Dos lesbianas de este signo difícilmente llegarán a buen puerto, ya que la monotonía y el más profundo aburrimiento hará que mueran del asco. 
Las lesbianas Acuario se emparran con mucha facilidad. Pueden tardar minutos, horas e incluso años en responderte un mensaje de móvil y no pasará nada; pero cuidado con hacerles esperar a ellas más de cinco segundos, porque pueden montar en cólera y tu integridad física correrá serio peligro. Siempre será mejor conocer su enfado que soportar su silencio como método para hacerte ver que están enfadadas... Dato: una Acuario en silencio es más peligrosa que la salida de Malú de un concierto repleto de adolescentes.
Acuario es un signo de aire, cosa ilógica por completo. Debería ser un signo de agua, ya que es lo único que beben en una fiesta. Hay algunas que se atreven con una 'Fanta' de naranja, y luego las hay totalmente kamikazes que se toman una 'Shandy'...pero sólo una, no vaya a ser que se les suba mucho a la cabeza y cometan una locura.
Las Acuario disfrutan de la vida en pareja. Fin. Ese es su principal divertimento. Su pareja, sus libros, sus plantitas y ya. Estar en casa es lo más valioso que pueden lograr. Sentadas o recostadas en el sofá ven la vida pasar. No esperes grande locuras con ellas, para eso ya están tus amigas. 
Si quieres enamorar a una Acuario a mí no me preguntes cómo hacerlo. Ya no recuerdo cómo engañé a mi mujer...


Piscis
(20 de febrero-20 de marzo)

Mi queridísima Piscis...
Signo bolleril donde los haya. Puede que no abunden en cantidad, pero sí en calidad. La lesbiana Piscis es completamente irresistible ante los ojos de las demás y su poder de seducción es comparable a los seguidores de Justin Bieber en Twitter. Escandalosamente escandaloso.
Las Piscis son muy celosas de su vida íntima y pocas veces se declararán 'lesbianas' como tal. Ellas prefieren denominarse de otras maneras, creando la duda alrededor. Utilizarán cosas como 'Yo me enamoro de las personas', 'Las hay musulmanas, que no comemos carne de cerdo' u 'Hombres, ¿pa' qué os queremos?'. El hecho de no definirse creará ante ellas un halo de expectación que les encanta. Les gusta ser el centro de atención, provocar y sentirse deseadas, cosa que no es difícil de conseguir.
En sus relaciones sentimentales, prefieren los extremos: o están con chicas muy feas o están con chicas preciosas. No tienen término medio. Podrás verla con muchas mujeres, pero nunca sabrás a cuál se lleva a la cama. Es muy hermética en ese sentido.
Las Piscis pueden parecer bordes pero, en realidad, son bastante cariñosas y demuestran su simpatía en las distancias cortas. No te dejes llevar por la primera impresión porque posiblemente te equivoques con ellas. 
Sexualmente hablando, las lesbianas de este signo son un auténtico huracán. Les gusta mandar en la cama y sentir que tienen el control de la situación. Si alguna vez tienes la oportunidad de disfrutar de una Piscis, acuéstate, cierra los ojos y disfruta...en la cama, en la ducha, en la cama otra vez...donde sea. Eso sí, luego no presumas de que has estado con ella. La lesbiana Piscis odia que se cuenten sus aventuras lésbicas. Por eso nadie las cuenta... ¡Ejem!



Hasta aquí mi particular Bolloróscopo. Y ya sabes, si hay algo que te atormenta, te inquieta o te perturba, no dudes en ponerte en contacto con mi equipo de profesionales. Espero haber dado en el clavo con cada una de vosotras, pero si no ha sido así espero que al menos lo hayáis gozado. 

¡Buenas noches!



Esta entrada va dedicada a cuatro personas que han sido fuente de inspiración en toda mi locura. 
Gracias por darme alas para crear esta tontería sin sentido y por los buenos ratos, 
ya sea hablando de gusanos de seda como de lo que le haríamos a una Piscis en la cama. 
#ComeChochos, ¡va por vosotras!