lunes, 30 de diciembre de 2013

"Año nuevo"

Termina un año más... 365 días veloces, y parece que cada año que pasa, más rápido corre el tiempo. Este 2013 que acaba se me ha pasado como un suspiro, y suspirando acabo yo. ¡Qué buenos ratos he vivido! 

Charlas interminables, viajes y conciertos, ciudades por descubrir y algunas redescubiertas, nuevos sabores, paseos, cenas, muchas risas... y este blog. ¡Necesito más horas al día! Tal vez el año que viene debería madrugar, acostarme antes, no perderme en la noche. En definitiva, disfrutar más de la luz del sol... Bah, no me compensa. La noche está llena de "cosas" interesantes. ¿Dormir y perderme esos momentos? ¡Ni hablar!

Volviendo al último día del año, siempre me resultó curioso eso que se dice... "Año nuevo, vida nueva". Absurdo, ¿no? Cualquier momento es bueno para dar un giro, para adentrarse en eso "nuevo" que queremos. No hay fechas marcadas porque sí. Las fechas las elegimos nosotros... o llegan solas. Ese día en que decimos "a partir de hoy..." o "hasta aquí hemos llegado...", o esas fechas que nos marcan sin querer. Esas en que no planeábamos que iba a suceder nada, pero sucedió... 

Este año que acaba ha tenido varios "años nuevos"... La verdad es que miro hacia atrás y veo que demasiados. 2013 ha sido un año de cambios, de nuevas gentes, de encuentros... Un año para recordar :)

Hoy, desde mi blog, quiero dar las gracias a esas personas que han sido parte fundamental de este año que termina. A quienes conocí durante 2013, pero también a quienes me traje del año anterior... En definitiva, a quienes me quiero "quedar" y mantener siempre...

A Jessi... por ese "año nuevo" que llegó en abril de la manera más tonta. Una "relación de conveniencia" para poder ver el concierto de Malú y Vanesa Martín en primera fila... Una relación que, sinceramente, pensé que se quedaría ahí. Me equivoqué... En Córdoba dimos nuestros primeros pasos y allí ya planeamos el siguiente viaje... y el siguiente... Entre Valencia, Málaga y Madrid fuimos salvando la distancia que había entre nosotras, y hoy en día tengo claro que eres una de esas personas que quiero tener "cerca". Una amistad diferente, tan diferente como nosotras, pero una amistad al fin y al cabo. Gracias por tus consejos y por dejarme formar parte de tu día a día. ¡Te quiero! 

A Su y Marta... por haberme dado la oportunidad de conoceros más allá de @InfoMalu. Gracias por entenderme y defenderme siempre, por vuestras palabras de cariño y por todo lo que me habéis demostrado en tan poco tiempo... Agosto me unió a vosotras, en nuestro particular "año nuevo", y noviembre nos permitió disfrutar juntas de un concierto inolvidable. Creo que ya sabéis lo que pienso de vosotras, ¿no? Carácter y dulzura en dos personas tan diferentes como complementarias. No cambiéis nunca :)

A Rocío, Susana, Ana y Coral... por ese grupo donde fuimos a parar cuando huíamos de la estupidez humana... Nuestro nombre rompe lo bonito de esta entrada y supongo que todos (o casi todos) sabéis cómo nos llamamos, así que mejor lo omito... ;) No me gusta olvidarme de las cosas buenas, por mucho que el tiempo y alguna discrepancia entre nosotras nos haya puesto en caminos diferentes. Juntas lo hemos pasado muy bien, riéndonos como idiotas delante del móvil, a veces hasta llorando de la risa. Siempre había algo de qué hablar, algún cotilleo que contarnos, nuestras conversaciones en "emoji"... Momentos muy buenos y algún capítulo triste que hemos pasado todas juntas. Disfruté como una enana en Gandía, conociéndonos y dejando atrás los teléfonos móviles... No importa cómo sigue, yo me quedo en cómo empezó, en nuestro "año nuevo" de marzo. Gracias por tantas sonrisas :) 

A Coral... porque fuera de ese grupo te has convertido en una verdadera amiga. Alguien con quien hablar de todo y a quien acudir cuando algo no va bien. Me alegro mucho de haberme encontrado contigo y me alegro más de haberte redescubierto en las últimas semanas. Ya sabes que tienes una amiga en Petrer. ¡Te quiero!

A Susana... porque has sido la gran sorpresa de este año que acaba. Empecé 2013 conociéndote, entre tweets y retweets, y acabo completamente segura de que eres una de las mejores personas que tengo en mi vida. No sabría ubicar mi "año nuevo" contigo, porque nuestra amistad se fue forjando poco a poco, en parte gracias al cariño que sentimos por los gatos, a nuestra admiración por Malú, a nuestras charlas interminables sobre cualquier cosa... ¿Hay algo de lo que no hayamos hablado?
Recordando estos días me he dado cuenta de lo poco que me costó confiar en ti y de lo mucho que he aprendido en este tiempo. He aprendido a querer a tu "familia"... A Simba, a Chopo, a Himalaya... Es algo que consigues tú, hablando de ellos. Esos bichitos ya son parte de mi familia, que lo sepas ;) 
Como ya te dije, será difícil no tenerte presente en un futuro, porque quieras o no, me has hecho cambiar... y no sabes lo agradecida que estoy por ello. "Si una amistad termina, es que nunca fue amistad"... Espero que la nuestra no termine nunca. Te quiero :)

A Paula... porque, sin saberlo, me sostuviste y me ayudaste a levantar, porque eres a quien siempre pongo por delante, porque contigo me sobran las palabras... Creo que ya te lo he dicho todo y de todas las maneras posibles. Como ya dije una vez, tú tienes algo que no tienen las demás: tienes esa "chispa" que consigue encenderme, me pones de buen humor tantas veces que enseguida me olvido de esos momentos en que me haces cabrear... Sé que no quiero perderte y, aunque a veces hayamos estado al borde, hemos hecho fuerza para no caernos. Contigo me hago más niña y las risas se multiplican... De verdad, eres una amiga genial :) 
Si alguna vez tuviera que elegir un destino donde esconderme, no tendría ninguna duda: tu isla y tú. Mi "año nuevo" contigo son demasiados días, pero me quedo con ese abrazo que tanto deseaba. Lo malo es que te tengo lejos y tendré que esperar para el siguiente... Seguro que la espera merece la pena. Gracias por "aguantar" todo el 2013 conmigo. Te quiero mucho ♥

Y a quien no está por aquí pero está cada día... ahora le diré cuánto la quiero :)


Feliz 2014, espero quedarme con vosotras muchos años más...

Ana @GreenNavas

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Ropa desordenada (V)

El sueño había conseguido vencer a Lucía y Vanesa, que dormían profundamente sobre la cama deshecha. La televisión permanecía encendida, acompañando su leve descanso, y los restos de comida seguían en la mesa de la pequeña sala de estar que comunicaba con la habitación. 

Vanesa se desperezó y abrió los ojos entre un bostezo.
- Lucía, es tarde. Tenemos que dejar la habitación antes de las cuatro... - Dijo en voz baja. Lucía ni se inmutó. - Vamos dormilona... - Vanesa comenzó a besar la espalda desnuda de Lucía.
- ¿Qué pasa? 
Lucía levantó ligeramente la cabeza y se giró hacia Vanesa. Su gesto daba a entender que estaba completamente desubicada. 
- Que tenemos que irnos. - Rió Vanesa.
- Necesito dormir, jajaja.
- Duerme de camino a Madrid. - Vanesa besó con dulzura el pelo de Lucía.

Lucía y Vanesa se levantaron de la cama y comenzaron a vestirse, recogiendo las prendas de ropa repartidas por toda la habitación.
- No encuentro mis bragas. - Señaló Lucía riéndose.
- Muy lejos no se habrán ido, jajaja.
- Da igual, sin bragas. 
Vanesa se acercó a Lucía y comenzó a besarle mientras bajaba su mano hacia su sexo.
- No... que mira qué hora es.
Lucía se deshizo de Vanesa entre risas y se encerró en el baño para terminar de vestirse.
- ¡Pues no vayas provocando! ¡Vístete del todo!
Las dos chicas comenzaron a reír de manera escandalosa.

Faltaban diez minutos para las cuatro de la tarde cuando Lucía y Vanesa salieron del hotel. La recepcionista les había entretenido pidiéndoles una foto junto a ellas.
- Esa foto estará dentro de cinco minutos en Twitter, ¿lo sabes, no?
- Joder, es verdad... No había caído en eso.
- Yo sí, ¿pero qué íbamos a decirle?, ¿que no?
- Ya... - Contestó Lucía un tanto preocupada.
- Bueno, vamos a pensar que la chica se la guardará de recuerdo... solo para ella.
Lucía agachó la mirada y comenzó a negar con la cabeza. 
- No te preocupes... Tampoco es nada extraño que hayamos pasado el día juntas, ¿no?
- No... Da igual, no pasa nada. - Sonrió finalmente.
Las chicas se montaron en el coche de Vanesa. Todavía tenían un largo camino por delante.
- Y ahora casi cinco horas de viaje. Qué pocas ganas...
- ¿Qué tienes pensado hacer esta noche? - Preguntó Lucía.
- Nada en especial. Supongo que estar en casa tranquila... O tal vez salga a cenar, aún no lo sé.
- ¿Quieres que cenemos juntas?
- Entonces mejor en casa... ¿No te parece? 
- Sí. - Le contestó Lucía dulcemente.
Vanesa se acercó a Lucía y la besó. Después pusieron rumbo a Madrid.
- Duerme un rato si quieres. - Comentó Vanesa mientras conectaba su iPhone al reproductor de música de su coche. - Si te molesta la música, dímelo.
- No te preocupes. 
La música sonaba como un susurro y Vanesa comenzó a tararear la canción en voz baja.


"...de amor se puede parar el tiempo, no quiero salir de aquí... 
Porque vuelvo a verte otra vez, vuelvo a respirar profundo y que se entere el mundo 
que no importa nada más..."

Lucía la miró, extendió su mano para acariciar su brazo y después se recostó sobre el asiento. En menos de cinco minutos cayó rendida...

El teléfono de Lucía sonó en el interior de su bolso, despertándola de su sueño. Lucía, sobresaltada, se levantó y miró hacia Vanesa.

- Está en el asiento de detrás.
Lucía se giró sobre su asiento, cogió el bolso y sacó el teléfono. Era Mónica. Silenció la llamada y volvió a guardarlo. Vanesa la miró de reojo sin apartar la mirada de la carretera.
- ¿Todo bien? - Le preguntó.
- Es Mónica... No me apetece contestarle ahora.
El teléfono volvió a sonar.
- Cógelo y responde con naturalidad. A lo mejor está preocupada... 
Lucía torció el gesto e hizo un ademán de volver a silenciarlo. Finalmente contestó a la llamada.
- Dime, Mónica.
- ¿Dónde estás? ¿Has llegado ya a Madrid? - Preguntó con tono preocupado.
- Estoy de camino. Voy en el coche. 
- Había pensando en pasar unos días contigo, ¿qué te parece? ¿Cuándo llegas? Me da tiempo a llegar hoy si salgo ya...
- Estos días tengo un poco de lío. - Mintió Lucía. 
- ¿Qué tienes?
- Pruebas de voz... Tengo que mirarme algunos temas para el nuevo disco.
- Vaya... - Mónica hizo una pausa y Lucía siguió esperando sin decir nada. - ¿Te pasa algo? Estás como apagada.
- Estoy cansada y acabo de despertarme. Solo eso...
- Bueno, llámame cuando llegues a Madrid. Un beso. 
- Ciao.
Lucía colgó y volvió a guardar el teléfono.
- Lo siento, Vanesa. - Murmuró.
- No te preocupes. 
Vanesa pasó su mano por la pierna de Lucía y extendió sus dedos para entrelazarse con los suyos. Agarró su mano con fuerza y apretó.
- Queda todavía un ratito... Sigue descansando. 

Lucía y Vanesa llegaron a Madrid pasadas las diez de la noche.
- Por fin en casa. - Resopló Vanesa mirando a Lucía.
- Estás cansada, ¿verdad?
- Tengo la espalda hecha un bloque. 
Vanesa alzó el cuello y se echó contra el respaldo de su asiento. Lucía puso su mano sobre su nuca y la acarició.
- No me has dejado conducir... - Murmuró Lucía.
- Da igual.
- ¿No serás de esas que no le dejan el coche a nadie? 
- Ya sabes algo más de mí. - Sonrió Vanesa.
Lucía se quedó mirándola, sin dejar de acariciarle el cuello. Vanesa ladeó su cabeza y apretó su cara contra las manos de Lucía. Después se giró y le besó los dedos. Lucía sonrió con dulzura. 
- Ya llegamos. - Señaló Vanesa justo cuando entraban en su calle.
- Hace tiempo que no vengo por aquí...

Mientras Vanesa preparaba algo para cenar, Lucía estuvo ojeando sus correos y sus mensajes. Su rostro era serio... Mónica le había escrito, preocupada por no haber recibido aún noticias suyas. Se levantó del sofá y se fue hacia una de las balconeras, abrió la puerta y salió a la pequeña terraza. 
- ¡Vanesa! ¡Salgo a hacer una llamada! 
- Sí, no te preocupes. - Contestó asomándose por el pasillo.
Lucía marcó el número de Mónica y la llamó. Ni siquiera sabía qué iba a decirle...
- Lucía, ¿estás ya en casa?
- No... Acabo de llegar a Madrid.
- Qué tarde... ¿Y dónde estás exactamente? 
- Ceno fuera, estoy por el centro. - Contestó con desgana.
- ¿Con quién? 
- Joder... Pues con amigos. Qué marcaje...
- ¿Marcaje? Mira, Lucía, no quiero que me tomes por gilipollas...
- Perdona, pero no voy a discutir ahora, y menos por teléfono. Ya te he dicho que estoy acompañada.
- Muy bien acompañada, ¿no? - Dijo Mónica elevando la voz.
- Te dejo... Mañana con más calma hablamos.
- ¿Hablamos por teléfono? ¿Mañana sí podremos discutir? Tú y tus reglas... Mira, Lucía...
- Buenas noches, Mónica. 
Lucía colgó y se quedó mirando el móvil por unos segundos. Al momento, Mónica volvió a llamarla. Lucía apretó el teléfono con rabia y resopló. Sabía que ella no lo estaba haciendo bien, pero tampoco quería estropear la velada con Vanesa. Ignoró la llamada y apagó el móvil.

Lucía entró de nuevo en la sala de estar y dejó el teléfono en el sofá. Levantó la mirada y sus ojos se encontraron con los de Vanesa.
- ¿Todo bien?
- Perfectamente. - Sonrió Lucía. - ¿Qué has preparado para cenar? No te creas que tengo mucha hambre...
- ¿Vino? - Vanesa le extendió una copa.
- Bebámonoslo todo...
Lucía se acercó a Vanesa y la agarró por la cintura, atrayéndola hacia ella. Se besaron. 
- Brindemos. - Murmuró Vanesa.
- ¿Por qué brindamos?
- Por nosotras, por la clandestinidad, por el riesgo...
Vanesa sonrió, entreabriendo la boca, pasó la lengua lentamente por sus labios y después bebió un sorbo. Lucía se acercó un poco más y la besó, saboreando la calidez del vino que aún reposaba en su boca.
- La cena puede esperar, vamos a mi cuarto. 
Vanesa dejó la botella de vino y juntas entraron en esa habitación donde Lucía nunca había estado. 

Vanesa comenzó a desvestirse lentamente, sin prisa, y mirando fijamente a Lucía, que la esperaba sentada en la cama. Sus ojos no dejaron de buscarse en ningún momento. Las dos sonreían divertidas.
- "Tranquilamente vienes por detrás, abrazándome con fuerza..." - Vanesa no podía dejar de reír mientras cantaba para Lucía. - "No sé qué hacer, no te pido más que no me rompas mucho la cabeza..."
Vanesa se acercó de manera traviesa a Lucía, contoneándose frente a ella, y cuando estaba a apenas unos centímetros de distancia se giró, dándole la espalda para que pudiera observarla por detrás. Seguía cantando...
- "Aquí me tienes, nadie me va a parar... Mírame y tócame, estoy dispuesta..."
Se despojó de su sujetador y lo lanzó hacia atrás. De nuevo, comenzaron a reír.
- Venga, deja de hacer la tonta y ven aquí. - Le pidió Lucía.
- ¿No querrás que también te desnude a ti? Conmigo he tenido suficiente, jajaja.
Lucía se levantó y se acercó al borde de la cama sin dejar de observar a Vanesa, que se arrodilló ante ella para que la abrazara. Lucía le agarró del culo, posando sus pulgares sobre sus caderas.
- Ya te tengo. - Le dijo.
Lucía se acercó al pecho de Vanesa y su boca se fue abriendo hasta pellizcar uno de sus pezones. Se lo mordió suavemente... Después pasó toda su lengua alrededor de él. Vanesa ahogó un gemido. Le acarició el pelo, sosteniendo su cabeza para que no se separase de ella. Lucía continuó lamiendo y mordisqueando sus senos... Sus manos comenzaron a deslizarse por 'la piel' de Vanesa... por sus caderas, por sus muslos... Vanesa abrió un poco las piernas para dejar paso libre a los dedos juguetones de Lucía, que prefirió esperar...
- Espera, cielo, quiero acariciarte un poco más... - Susurró Lucía sin separarse de ella.
Vanesa posó su mano en la barbilla de Lucía y la levantó suavemente.
- Deja que te bese... 
Lucía y Vanesa se fundieron en un beso largo y apasionado... Sus lenguas chocaban sin tregua, entrelazándose, salpicando sus bocas del placer que sentían con solo besarse. Sus gemidos iban dejando claras sus intenciones... Las manos de Lucía se apresuraron a adentrarse entre las piernas de Vanesa, que seguían abiertas y expectantes... Sus dedos resbalaron por su sexo... 
- Joder, Lucía...
Lucía apretaba sus dedos contra Vanesa, le acariciaba, sintiendo su calor y su humedad... No tuvo dificultad en introducirse en ella... Primero uno, deleitándose en el movimiento... Después dos, embistiendo con más fuerza... Vanesa comenzó entonces a balancearse sobre la mano de Lucía, haciéndole ver que quería un poco más... Y tres... Vanesa se rompió por dentro.

Las embestidas comenzaron a sucederse. Ni ella ni Lucía podían controlar ya sus gemidos.
- Oh, Lucía... sigue...
Lucía movía sus dedos... suave, lento, rápido, fuerte... sacándolos y metiéndolos a un ritmo frenético. Le frotaba el clítoris con la base de su mano, retorciendo sus dedos en su interior, chocando con las paredes de su sexo... Vanesa gemía a gritos y su respiración entrecortada parecía advertir que no aguantaría mucho más.
- Lucía... No puedo... 
Vanesa se dejó ir, agarrando su mano para que no se separase de ella.
- ¿Ya? - Preguntó Lucía.
- Ya... pero sigue.
Lucía la miró con cara de asombro. Vanesa la sorprendió de momento besándola con pasión.
- Me pasaría la vida 'comiéndote la cara...' - Susurró Vanesa mientras se dejaba caer en la cama. - Anda, desnúdate y sigue follándome.
Lucía enloqueció al escuchar esas palabras y tardó apenas unos segundos en desvestirse y tumbarse junto a ella. Vanesa acarició el cuello de Lucía con la yema de sus dedos, pasando el dedo pulgar por su boca. Lucía lo lamió con dulzura. Vanesa se acercó a ella, la besó y se abrazaron. Un segundo mirándose a los ojos, unos ojos que ardían buscándose, que esperaban ansiosos, que no parpadeaban para no perderse nada, que hablaban por ellas... Que querían más, como sus cuerpos, tensos y temblando, respirando y transpirando placer... Vanesa abrió la boca de Lucía con sus dedos y se adentró en ella de nuevo, besándola y mojando sus labios, pasando su lengua por toda su lengua, comiéndosela, ahogándose y agitando su respiración. Vanesa se separó después para comenzar a bajar por su barbilla, agarrando con sus dientes su cuello. Le besó las clavículas, donde se detuvo por unos segundos, observándolas y respirando de su olor. Después las lamió, hasta llegar a uno de sus hombros. Lo besó y volvió hacia atrás, lamiendo de extremo a extremo hasta llegar al otro. Lo mordió y continuó bajando por sus brazos, sus codos, sus manos... llevándose los dedos de Lucía a su boca.
- Qué bien sabes... 
- "Tengo las manos saladas de bañarme en la playa... de bailarte desnuda..." - Susurró cantando Lucía.
Vanesa y Lucía se arrodillaron sobre la cama para seguir entrelazándose la una con la otra. Sus manos se buscaban sin pausa y la humedad les calaba la piel, llegando casi hasta los huesos. La boca de Vanesa se apresuró hacia el sexo de Lucía, que le esperaba completamente empapado... Lucía se quedó de rodillas y abrió levemente sus piernas mientras Vanesa se recostó debajo de ella, acomodándose y sosteniendo sus muslos con las manos. Vanesa esperaba ansiosa a Lucía, que se levantaba y se volvía a apoyar sobre su boca, sintiendo la respiración de Vanesa bajo su sexo. Entonces, Lucía se tumbó del todo sobre Vanesa, dejando caer todo su peso sobre su vientre. Le separó un poco la piernas con las manos y, agarrando su sexo con la boca, lo lamió con intensidad. Vanesa, al sentirla así, pasó también su lengua por el sexo de Lucía... 

Lucía deslizaba su lengua por el sexo de Vanesa, apretando suavemente su clítoris con los dientes, metiéndoselo en la boca...
- Oh, no me hagas eso... - Susurró Vanesa.
- ¿No te gusta? - Lucía se separó por un instante.  
- Mucho...
Tan contradictorio como placentero, Vanesa posó su mano sobre la cabeza de Lucía y la empujó contra ella.
- Sigue...
Lucía introdujo su lengua en el sexo de Vanesa, que se convulsionaba bajo su cuerpo. Vanesa debajo de Lucía... Lucía sobre Vanesa, encontrándose con sus extremos, extendidas la una sobre la otra... Besándose el sexo, lamiéndolo con pasión, saciando su sed... Abriendo sus bocas para llenarse de ellas. Sus respiraciones se entrecortaban y se ahogaban al mismo tiempo. No existía un momento de silencio, pero tampoco ocasión para poder hablar...

Vanesa arañó las sábanas de su cama, retorciéndose y elevando el sonido de sus gemidos. Lucía seguía lamiéndola, mordiéndola y succionando su sexo.
- No puedo... - Murmuró Vanesa mientras separaba su boca del sexo de Lucía. 
Vanesa dejó caer su cabeza sobre la cama y se dejó arrastrar por los movimientos desenfrenados de Lucía, que se levantó levemente hasta quedar sentada sobre su vientre. Sin apartar la mirada de su sexo comenzó a embestirla con los dedos, sin pausa, introduciendo de nuevo su mano en ella... Lucía jugaba en su interior, se balanceaba al ritmo de sus gemidos. Después se inclinó de nuevo para seguir acariciándola con la lengua... Lucía no conocía barreras. Los gemidos de Vanesa se convirtieron en gritos de placer... Lucía no quiso frenar y terminó deslizándose por lo más íntimo de Vanesa... Todo, absolutamente todo, bajo su lengua descontrolada...

Vanesa se estremeció y estalló de placer como nunca antes, aprisionando a Lucía entre sus piernas, que aún albergaban sus dedos en el interior. Lucía los deslizó hasta sacarlos y pasó su mano mojada por los muslos de Vanesa.
- Mira cómo termino... - Rió Lucía.
Tras eso, se giró y se quedó mirándola. Vanesa seguía tumbada, con la cabeza completamente apoyada sobre la cama, y aún con la respiración entrecortada.
- 'Háblame... háblame en voz baja'. - Le susurró Lucía sin dejar de sonreír.
Vanesa levantó su cabeza y la agarró por la cintura, tirando de ella.
- 'Háblame y dime qué has hecho conmigo...' - Lucía insistió de nuevo.
- Anda, ven...
Lucía se levantó y se acercó a Vanesa, recostándose a su lado. Vanesa la acarició y la abrazó hasta quedarse pegada a ella. Sus miradas hablaban por sí solas. Entrelazaron sus manos, uniendo sus dedos sin dejar de acariciarse... 
- 'Te amo con locura, te quiero y te deseo'. - Le susurró Lucía al oído.
Vanesa sonrió al escucharla y le respondió con un beso interminable, perdiéndose en ella. Lucía acarició su nuca, sujetándola, atrayéndola para no dejar que se separara. La lengua de Vanesa se agitaba dentro de la boca de Lucía.
- Ahora deja que te sienta yo a ti... - Susurró Vanesa.
Y así, amándose la una a la otra, sin tregua y sin un instante de descanso, se adentraron en la madrugada dejándose llevar hasta el amanecer...

- Vanesa, será mejor que me vaya... 
- ¿Tan pronto?
- Sí. Tengo que pasar por casa. Mi madre estará preocupada... Me ha llamado un par de veces, pero tenía el teléfono desconectado.
- ¿Pero está en tu casa?
- Sí, se queda con mis "bichos" cuando tengo viaje... Se me pasó avisarle anoche.
- Vale, no te preocupes. - Sonrió Vanesa. - Hablamos más tarde. Yo voy a seguir durmiendo un ratito más.
- Luego te llamo...
Lucía acarició el pelo de Vanesa y la cubrió con la colcha. Después la besó, recogió sus cosas y se marchó. 

- Señorita, ¿es aquí? - Preguntó el taxista.
Lucía levantó la mirada de su teléfono móvil y miró por la ventanilla.
- Gire a la izquierda en la siguiente calle y ya le indico.
Cuando Lucía llegó a la altura de su casa se percató de que el coche de Mónica estaba aparcado en la calle. Sorprendida y algo nerviosa bajó del taxi y se dirigió hacia la puerta. No entendía qué hacía allí. 

Lucía entró en casa y sus tres perras salieron a recibirla, alborotadas y muy contentas. Danza, la más grande de las tres, por poco la tira al suelo. Eran demasiados días sin verla. Envuelta en el cariño de sus "niñas" llegó hasta el salón.
- Hola, Lucía.
- Mónica, ¿qué haces aquí?
Mónica se levantó del sofá y se acercó a Lucía. Se quedó delante de ella, con los brazos cruzados, y dirigió su mirada hacia la maleta.
- 'Llegas tarde y sin alma...' ¿De dónde vienes?
- ¿Y mi madre? 
- Te estoy preguntando que de dónde vienes. - Insistió Mónica.
- Y yo quiero saber por qué no está aquí mi madre. 
- Supongo que te habrá llamado, igual que yo. Pero tener el teléfono apagado conlleva estas cosas... 
Lucía seguía acariciando a sus perritas, sin hacerle mucho caso.
- Tenemos que hablar. - Sentenció Mónica.
- Un segundo... 
Lucía besuqueó a Danza y a sus pequeñas Yorkshire y se las llevó a la cocina.
- Quedaos aquí un rato. Ahora vuelvo con vosotras. - Les advirtió Lucía alzando el dedo índice. Después les lanzó un último beso y volvió al salón. 
- 'Vuelves pero escondes la mirada'.
- No me escondo... Quería hablar contigo, pero no entiendo que estés aquí. Te dije que no vinieras...
- ¿Y qué quieras que haga? ¿Que me quede en Valencia viendo cómo me engañas?
Lucía se tapó la cara con las manos y sacudió la cabeza mientras tomaba asiento en el sofá.
- No niegues lo evidente... - Le reprochó Mónica. - Ayer vi una foto vuestra... saliendo del hotel. Escuché tu entrevista... Escuché cómo hablas de ella... Dime la verdad.
- Es lo que quería hacer... Es lo que he hecho. No quiero mentirte...
- Ya lo has hecho.
- Siéntate... - Lucía posó su mano derecha sobre el sofá. - ...por favor.
Mónica apartó la mirada y se quedó callada durante unos segundos. Lucía la miraba sin pestañear, con el rostro serio, quizás avergonzada pero firme en su decisión.
- Es mejor acabar con esto cuanto antes... - Continuó Lucía.
- Ya te has encargado tú sola de acabar con esto.
La voz de Mónica se quebró al pronunciar esas palabras y una lágrima asomó en sus ojos. Ni siquiera podía mirar a Lucía a la cara.
- 'Me duele...' - Murmuró Mónica. - 'Me duele ignorar nuestra historia y dejar todo atrás... Me duele enfrentarme a un futuro en el que ya no estás'.
- Mónica, las dos sabemos que lo nuestro no funciona desde hace tiempo... 
Mónica negó con la cabeza.
- Siento que no puedo más... Solo nos unen recuerdos, no podemos vivir del pasado.
- Nos queremos... - Le reprochó Mónica.
- No es suficiente.
Las palabras de Lucía atravesaron de punta a punta el corazón de Mónica, que no pudo reprimir más el llanto... Un llanto que se debatía entre la desilusión y la rabia.
- Quiero ser sincera. - Murmuró Lucía.
- Ayer no lo fuiste... 
- Ahora... 'Ya no recuerdo qué me hizo un día quedarme a tu lado... Por más que quiera no recuerdo qué pude encontrar en ti'.
- Pensaba que podíamos arreglarlo, que era algo pasajero... Ya veo que no. - Mónica miró entonces a Lucía. - Es ella, ¿no? Te ha embaucado...
Lucía se levantó del sofá y fue hacia Mónica, que se alejó de ella, volviendo sus pasos hacia atrás.
- Mónica, lo siento, 'he malgastado el tiempo intentando dar sentido a todo esto', pero me es imposible. Ya no estoy enamorada de ti.
Mónica se dio la vuelta y fue hacia la habitación de Lucía. Ya había escuchado bastante.
- Ha sido tu decisión, Lucía.
Mónica comenzó a recoger sus cosas... Iba sacando la ropa de los armarios, un par de libros que Lucía le había regalado, una foto que tenía sobre la mesita de noche. 
- Dime cómo voy a explicárselo... - Mónica seguía llorando mientras acariciaba esa foto.
- No quiero que esto le afecte.
- Le afectará... No te verá ya por casa, no podremos venir por aquí... ¿Qué le voy a decir?
Lucía apoyó su mano sobre el hombro de Mónica y se acercó a ella.
- Mónica...
- Déjame, haz el favor.
Mónica cogió la maleta y se fue hacia la puerta. Evitaba mirar a Lucía. Ni siquiera quería seguir escuchándola. 
- Ya hablaremos, Lucía. 
- Lo siento otra vez... - La voz de Lucía parecía apagarse.
Mónica volvió la mirada hacia ella, la miró de manera desafiante y se despidió.
- Eso es... Ahora 'sé valiente y muestra compasión, yo que he vivido siempre a tu manera... Ni siquiera te doy pena'.
Y sin dejar que Lucía dijera nada más, pegó un portazo y desapareció de su vista.

Lucía, cabizbaja, fue hacia la cocina y dejó salir a sus perras, que la acompañaron al salón para tumbarse junto a ella en el sofá. Pensativa y con la mirada perdida, Lucía fue perdiéndose en sus recuerdos y en su decisión... Su nueva vida acababa de comenzar.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Vega en concierto (Elche, 13/12/2013)

"...tal y como está este mundo de locos, solo nos queda volvernos irracionales, sacar lustre a los nudillos, enseñar los colmillos, batir el suelo con la rabia y sacar garra para seguir vivos, para que no nos quiten aquello que nos mantiene en pie..."
- Vega -


Vega no llena estadios de fútbol ni plazas de toros. No tiene detrás a un ejército de fans haciendo cola por verla en primera fila. No es "una estrella de la música", pero brilla como tal encima de un escenario que apenas mide diez metros cuadrados.

Vega hace música, crea historias y cuenta canciones, y seguramente sus conciertos se parecen a eso que tiene en mente cuando empieza a escribir en la intimidad de su casa.

Vega aparece entre su público como una más, pasando por delante de ellos. Sale con una cerveza en la mano, bebe un trago y se sienta en su taburete. Sonríe, aprieta los ojos, desprende ternura a pesar de su imagen de chica dura. Pequeña pero grande... Los artificios no son para ella. Y es que no los necesita...

La primera vez que vi a Vega fue en la gala de presentación de Operación Triunfo 2... "What's up?" de 4 Non Blondes y una guitarra española entre las manos. Pantalones rojos de cuero, melena larga, rostro serio... y su voz grave. Lo único que no ha cambiado. Once años después, por fin, asistí a uno de sus conciertos. Mis ganas eran máximas y mi ilusión por verla y escucharla de cerca crecía conforme se acercaba la fecha. No fue mi favorita durante mucho tiempo, pero hoy tengo claro que es el mejor "producto" de una academia que encumbró a otros. Sincera, transparente y fiel a sí misma: así es Vega.

"Soy yo sin doblez... Soy yo tal como ves... Soy yo, soy yo rogándote..."

Vega comenzó el concierto con "Febrero", perfecta carta de presentación y uno de los mejores temas de 'Wolverines'. Casi todos allí cantamos junto a ella mientras su guitarra y la de Kike Fuentes sonaban con fuerza. "1906 estrellas nuevas" nos trajo un trocito de su anterior disco y "Grita" nos transportó diez años atrás, pero con una versión ligeramente mejorada. Vega continuó desgranando su nuevo trabajo, desde "Treinta tantos" hasta "¡Que no te pese!", pasando por "Wolverines"... y primera anécdota de la noche... "Wolverines" se convirtió como por arte de magia en "Está bien", siendo este el título empleado por uno de los asistentes al preguntarle por esa canción. Vega se lo tomó con mucho humor, bromeando y dirigiéndose a nosotros de manera jocosa.

Vega quiso hacernos partícipes de su concierto, dejándonos elegir un par de canciones para interpretar de manera espontánea. Nos escuchaba atenta e iba recogiendo nuestras peticiones, siendo "Una vida contigo" una de las más solicitadas. Entre risas, canciones y alguna que otra anécdota fue pasando la noche. "El más feliz", girando hacia el otro lado del escenario, "No lo quise hacer", ukelele en mano, y "El funeral", la canción "que está en este disco porque no puede dejar de escucharnos", formaron parte de su "setlist". 

Llegó el turno de "El alud", posiblemente la canción más enrevesada de su repertorio... Tétrica, como ella la definió; pero mágica y real. Un tema que habla de la droga más letal: el amor. Creedme, no os dejará indiferentes. 

Con "Cuánta decepción" nos elevó al grito y nos instó a cerrar los ojos para cantar, a soltar toda la rabia... y con "Martes" puso la pausa... Ensimismados y boquiabiertos vimos cómo la iba cantando, acariciando su letra, sonriendo de felicidad... Un sueño por cumplir donde ella y solo ella sea la protagonista. A falta de gaita, Vega pasaba de puntillas por su teclado y Kike Fuentes punteaba los acordes de esta maravilla de canción. 

Llegó la recta final y, para mí, la joya de 'Wolverines'... "La conjura de los necios", la impotencia hecha canción y una melodía final que vuelve a sacar toda la rabia. Le sorprendió que fuera una de las canciones con mejor acogida (grata sorpresa, por supuesto) pero es que no es para menos. Después vinieron "Nueva York" y sus luces, "Requiem" y ser "alguien en paz", y "Mejor mañana", invitándonos a sonreír y a bailar con su canción más fresca y juvenil.

Casi para terminar una nueva petición... "A tientas", una canción que te pone los pelos de punta y te hace temblar, que te emociona, pero que cantada en directo te deja sin palabras... Y ahí estaba Vega, viviéndola junto a nosotros. Cerrando los ojos y dejándose llevar. Suave al principio, serena, susurrándola... para terminar desgarrándose. Rompiendo esa barrera que separa al público del artista. Mágica. 

"...y el agua me ha devuelto el corazón, la alegría de saber que no fui yo... Tengo ganas, tengo vida, tengo tanto por dar... Ya dejé de andar a tientas, solo fuiste uno más... uno más"

"Héroes antagónicos" fue el broche final para un concierto único, un tema que habla de las perfectas parejas, de la eterna dependencia... Una guerra donde siempre hay buenos y malos y donde los vencedores se convierten en héroes. 

Positivismo y autoafirmación... El saber cumplir años y no esperar milagros, como ella mismo dijo... El seguir luchando por lo que quieres... El no perder las ganas durante el intento. Todo eso es lo que trasmite Vega con sus letras. Porque sus canciones no solo hablan de amor y desamor, también son un diario personal donde la cantante expresa sus miedos, sus logros y sus metas. 

Vega nos regaló una noche mágica y nos dejó con ganas de muchas más. Su eterna sonrisa, su simpatía y su atención durante la hora y media larga que duró el concierto nos hizo sentir como en casa. Por si esto fuera poco, al finalizar nos fue atendiendo uno a uno, haciendo que recordara una de sus letras... "Hoy todos la saludan a esa chica popular"... Muchas gracias por todo. Que sigan los éxitos.

Ana @GreenNavas