Entonces se abrazaron como nunca habían abrazado a nadie.
Jamás habían sentido aquello, todo era tan nuevo para ellas que no podían creérselo...
Se miraron, se volvieron a besar y un susurro en forma de "te quiero" acarició la oreja de Lucía, que no tardó en responderle con un "y yo a ti"...
La noche no pudo terminar mejor
Nunca se habían sentido tan ‘libres’
A través de este blog yo también me sentiré más libre. Os espero,
Ana.
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