- Venga Ana, tú puedes. Sólo tienes que quedarte quietecita en tu sitio y controlar tus impulsos. Cuando salga Malú al escenario no grites como una posesa. Mantente firme. Sólo es una mujer...sólo es una mujer... ¡Joder! ¡Y qué mujer!
Pisamos Benidorm sobre las 19 p.m., hora perfecta para evaluar la zona y asegurarme de que las salidas de emergencia del 'Benidorm Palace' cumplían los requisitos tipificados en el artículo 32.1 del Reglamento de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas: "En caso de que el recinto acoja conciertos con afluencia masiva de bolleras, se debe contratar personal adicional para colaborar en la evacuación de gatos y maletas de las asistentes, los cuales se situarán en cada una de las puertas de emergencia correspondientes". Miré y remiré y no vi a nadie en las puertas. Empezábamos mal.
Centrándome ya en el concierto, mis dos amigos y yo nos dirigimos a las puertas del recinto en el momento en que se abrían las puertas. Mis tres pancartas me acompañaban, enrolladas a buen recaudo, mientras yo rezaba un Padrenuestro y todas las oraciones que aprendí "religiosamente" en mis años de devoción a Dios. No quería que ningún miembro de seguridad me pidiera enseñárselas para ver lo que decían. Aclararé en este punto que los mensajes que pretendía mostrar no eran claramente entendibles para todos los públicos, sobretodo uno de ellos:
Tuve suerte, conseguimos pasar los fuertes controles de seguridad. Mis pancartas estaban dentro.
Ya en nuestros puestos nos quedaba por delante una hora de espera, la cual se hizo bastante entretenida. Saqué de mi bolso todos los artilugios necesarios para ver y disfrutar de un concierto de Malú: una cámara de fotos, un móvil con la batería a tope, una bandera multicolor (más conocida como 'bandera gay') y mi bollo radar, el cual comenzó a pitar de forma desorbitada nada más colocarlo en la mesa, para explotar a los 30 segundos de su uso. Fue la primera baja de la noche.
Los minutos avanzaban y, sin darme cuenta, la hora del concierto llegó. Durante ese tiempo conseguí mi mayor logro de la noche: la firma de Malú. ¿Dónde me firmó? ¿En un disco? ¿En una foto suya? ¡No! ¡Malú firmó sobre mi bandera multicolor (más conocida como 'bandera gay')! Pero no lo hizo en cualquier color, ¡eh!... Lo hizo sobre el color lila, el más oscuro, donde su firma se camuflaba perfectamente para no ser vista más que por los ojos de una bollera profesional.
"Hace tiempo que desnudo lunas llenas. Hace tanto que mi piel es de pantera..."
Los temas se fueron sucediendo a lo largo de la velada, desde 'Voy a quemarlo todo' hasta 'Ahora tú', pasando por algunos más clásicos como 'Me quedó grande tu amor' y 'Te conozco desde siempre'. Durante las casi dos horas de concierto Malú cantó la mayoría de los temas de su álbum 'Guerra fría', además de deleitar al público con cuatro canciones de su último disco, 'Dual': 'Sólo el amor nos salvará', 'Vuelvo a verte', 'Devuélveme la vida' y 'Que nadie'. Las baladas románticas se mezclaban con temas más cañeros como 'El apagón' o 'Quién'. La banda de Malú impregnaba cada tema con un toque de Rock&Roll que sólo se puede disfrutar en directo, pero había algo que fallaba, y es que no podía ser que los camareros del 'Benidorm Palace' se movieran más por el patio de butacas que nosotros, los asistentes. Arriba y abajo, cubata tras cubata, iban pasando por delante de mí mientras yo los observaba sentada. Malú, ajena a todo aquéllo, alzaba los brazos y agitaba al público, que quería levantarse de la silla. Querer es poder, o eso dicen. En este caso no fue así, y nuestras ganas por levantarnos se esfumaron al ver a los gorilas de seguridad rodeándonos, con sus miradas penetrantes clavadas en nuestra sien. ¡Qué miedo!
Uno de los momentos más especiales de la noche llegó con la interpretación de 'Así lo haré'. Sólo ella, dos guitarras acústicas y Rubén García al piano. El público enmudeció para escuchar únicamente la voz de Malú junto a tan maravilloso acompañamiento.
"Que me quieres sin medida, que por mí todo lo harías,
y aún sabiendo que yo pienso en él te arriesgas a perder..."
Pocas canciones son tan bonitas como esta, aunque tenga un trasfondo de tristeza detrás, pero nunca antes la había escuchado de esa manera. Alguien tendría que haberme hecho una foto en ese momento para así describir en un gesto la palabra admiración. Al terminar la canción, todas las personas allí presentes, uno a uno nos fuimos levantando de nuestros asientos, al mismo tiempo que le dedicábamos una sonora ovación. Malú rebosaba orgullo y felicidad, al igual que su hermano, José de Lucía, uno de los dos guitarristas que la habían acompañado en ese tema. Y es que, por muchos aplausos que reciba una, debe ser emocionante ver a tanta gente rendida ante ti.
Malú se dirigía al público en alguna ocasión, sobretodo para explicar el significado de determinadas canciones. En una de esas, aproveché para alzar uno de mis famosos carteles, en el cual se leía "QUEREMOS CONCIERTO EN CHUECA YA!!!". Algunos de los allí presentes se giraron para leer lo que ponía y pude observar cómo fui fotografiada antes de que un miembro de seguridad me hiciera bajarlo. No sé si Malú lo leyó, pero sí vi a su pianista mirando atentamente durante unos segundos y sonriendo después. Me doy por satisfecha.
Malú salió y entró del escenario hasta en cuatro ocasiones para modificar alguna prenda de su vestuario, mientras los músicos amenizaban la espera, haciendo 'bailar' a los asistentes sobre sus sillas. 'No voy a cambiar', 'Nadie' y 'No me extraña nada' (patadas al aire incluidas) fueron algunos de los temas escogidos para recordar trabajos anteriores. 'No me extraña nada' sirvió para arrancar al público de sus asientos, eso sí, salvando las miradas de alguno que otro. Me daban ganas de dirigirme a la pareja que tenía delante y decirles: "El concierto de La Pantoja es el 5 de mayo. Esa que está en el escenario derrochando energía es Malú". Yo no aguantaba más. Era como tener un muelle en la silla que me empujaba a levantarme, así que allá fui. Poco tardé en volver a sentarme, los gorilas volvieron a aparecer. Desquiciante.
Dejando aparte las rencillas con los miembros de seguridad y demás personas mencionadas, no quiero olvidarme de la interpretación de 'Ni un segundo', la que es, para mí, la mejor composición de su álbum 'Guerra fría'. Cuánta verdad en tan pocas palabras. Creo que todos estamos de acuerdo...
"Porque sin ti no queda nada del dolor que me causaba mendigarte por un beso. Volví a encontrar la libertad y se escapó mi corazón que estaba preso...se disipó la oscuridad en mi interior y ahora veo que tu amor no era amor. Tal vez te duela, pero desde que te fuiste me siento mucho mejor."
En la recta final del concierto Malú interpretó uno de sus temas más populares y, para muchos, su canción eterna, 'Aprendiz'. Los músicos abandonaron momentáneamente el escenario para dejar a Malú sola, sentada en las escaleras del escenario, junto a Rubén, su pianista. La voz de la cantante se desgarraba en cada nota, haciéndonos partícipes del sentimiento que ponía en su interpretación. Todos pudimos sentir la amargura de esos besos y el dolor que se siente cuando alguien te miente... 'Aprendiz' volvió a levantarnos de la silla y se escuchó la segunda ovación de la noche.
Para poner el broche a una noche perfecta, Malú nos obsequió con las tres últimas canciones: 'Toda', 'Blanco y negro' y 'Como una flor'. Con 'Toda', los miembros de seguridad se rindieron, y es que todo el público, incluido el matrimonio fan de La Pantoja, se levantó para dar rienda suelta a tanta emoción contenida. Ahora sí...
"Toda, de arriba a abajo... Toda, entera y tuya...
Toda, aunque mi vida corra peligro."
Malú vibró, gritó, bailó, saltó...y nosotros con ella. Se movía de un lado al otro del escenario, posando para sus fans y haciendo gestos 'traviesos' para deleite de unos cuantos. Se acercaba de manera descarada a sus guitarristas, lanzándoles 'bocaos' al aire mientras escapaba de ellos para acabar al lado de su corista, Yaiza, con una pose sensual que me invitaba a imaginar cosas que no debo escribir en esta entrada...sé que hay menores leyendo.
Tras el apoteosis de 'Toda', Malú se calmó un poco y decidió tomarse un respiro. Dirigió su micrófono hacia el público mientras sonaban los primeros acordes de 'Blanco y negro' y, como no, nos dejamos escuchar. Cantamos media canción al tiempo que Malú sonreía y movía sus brazos al ritmo de la música. Aprovechando ese momento de nostalgia, saqué mi segundo cartel, haciendo una petición: ¿PARA CUÁNDO UN CONCIERTO EN MALLORCA?, y dedicado a quien tendría que haber estado conmigo esa noche: mi amiga Paula. Esta vez no hubieron fotos ni tanta repercusión, supongo que porque no había ningún mallorquín en la sala.
Para finalizar cantó el tema que, desde hace años, cierra siempre sus conciertos, 'Como una flor'. Mientras sonaban las primeras notas, Malú aprovechó para agradecernos la asistencia y la entrega, además de animarnos a volver a alguno de sus conciertos: "Espero volveros a veros muy pronto". Mi bandera multicolor (más conocida como 'bandera gay') ya reposaba sobre mis hombros, preparada para ser ondeada al ritmo de 'Como una flor'. La llevé discreta, eso sí, ya que no quería llamar mucho la atención. Sólo medía 2 metros de largo (ironía modo on)... La primera parte de la canción recordaba a aquella balada que cantaba por el año 1998. Lenta y delicada.
"Encerrado en un cuerpo equivocado con mil llagas en las manos luchando por vivir, dentro del huracán que le atropella, que le asfixia y que le atrapa, que tanto le hizo sufrir... Lo importante era al fin su manera de sentir..."
Tras esos instantes de delicadeza, las guitarras eléctricas y el teclado tiñeron de Rock y música Dance el tema, en una mezcla perfecta que se transformó en toda una declaración de intenciones. El público entregado por completo, mi bandera volando por los aires, los gritos enloquecidos, las sonrisas y mucho 'ambiente' hicieron de ese momento uno de los mejores de la noche.
Malú se divirtió en el escenario y nosotros nos divertimos, nos emocionamos y nos derretimos con ella. Junto a su banda nos obsequiaron con un show absolutamente inmejorable, dejando de lado los pequeños enfados con el personal de la sala. No había nada que reprocharle a ella y a su fantástico equipo.
Yo ya le he tomado la palabra y, a su petición de 'Espero volver a veros muy pronto', le contesté: 'Sí, el sábado en Córdoba'. Para entonces, espero traeros una nueva crónica.
Gracias, Malú.
Ana @GreenNavas

Cómo conseguiste la firma???
ResponderEliminarMi bandera entró y salió del camerino de Malú, pero yo tuve que esperar fuera. Supongo que firmó sobre el color lila porque la bandera estaba plegada, jaja :)
ResponderEliminarme invitaba a imaginar cosas que no debo escribir en esta entrada...'' jajajajajajaja
ResponderEliminarYo tengo otra duda.... en que momento levantaste el cartel de "Yo también soy musulmana"?? La cara de los seguratas sería épica... jajajaja
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