miércoles, 10 de julio de 2013

Ropa desordenada (IV)

Lucía bajó las escaleras del hotel a toda prisa, todavía un tanto excitada tras su último encuentro con Vanesa. Eran más de las 8:30 y Carlos, su manager, la esperaba 'intranquilo' en recepción. 
- Ya estoy, perdona. - Gritó Lucía mientras corría hacia él. 
- Joder Lucía, a las 9 nos esperan. Ya verás como pillemos atasco. 
- Lo siento... - Lucía se mostró un tanto avergonzada, sin saber qué contestar.
Carlos y ella se dirigieron hacia el coche mientras él hablaba por teléfono.
- Conduzco yo. - Le dijo Lucía cogiéndole las llaves.
Lucía se subió a su todoterreno negro y, antes de que Carlos pudiera acomodarse en su asiento, arrancó y salió disparada hacia la emisora. A los segundos, él dejó su teléfono y se centró en ella.
- Bueno, cuéntame. - Le pidió con un gesto de resignación. - ¿Dónde has pasado la noche?
- Pareces mi madre cuando tenía 15 años. - Contestó Lucía entre risas.
- Ahora no soy tu manager, ahora soy tu amigo. Estoy preocupado.
- ¿Preocupado por qué? Ya soy mayorcita para saber qué hago. 
- ¿Y Mónica? - Le reprochó él.
- Lo que tenga que aclarar con ella, también es cosa mía. Ahora no quiero pensarlo.
La conversación comenzó a ponerse tensa entre ambos.
- Pero Mónica también es mi amiga...
- Te vuelvo a decir lo mismo: es cosa mía. Y en todo caso de nosotras dos. Ya veré qué hacer. - Lucía se giró hacia Carlos y le pidió que dejara el tema, haciéndole un gesto con las manos.
- Está bien, no te diré nada más. Sólo espero que seas honesta con la otra chica...
- Lo seré en cuanto tenga oportunidad de verla de nuevo. Esta noche no hemos hablado casi nada. - Contestó Lucía con semblante serio. - Por favor, centrémonos en la entrevista. No quiero llegar con esta cara.
- Sí, no te preocupes. - le dijo Carlos.

Eran las 9 en punto cuando Lucía y Carlos llegaron al parking de la emisora. Una cola de varias decenas de seguidores se agolpaba a la entrada, levantando fotos y discos de ella, además de alguna que otra pancarta. 
- ¿Cómo se enteran siempre de dónde estoy? - Preguntó divertida Lucía.
- Las redes sociales han hecho mucho daño, jajaja. 
Lucía y Carlos comenzaron a reír mientras bajaban del coche. Ella, a pesar de que sabía que llegaba tarde a su cita, perdió unos minutos de su tiempo firmando algún disco y haciéndose fotos con la gente que le estaba esperando.
- Venga Lucía, ya han esperado bastante. - Le gritó Carlos desde la puerta del edificio.
Lucía se despidió de sus seguidores y entró en la emisora. A los 10 minutos se anunció su llegada en las ondas y comenzó la entrevista.

Las preguntas de la periodista se centraron en la promoción de su gira, pero también hubo tiempo para temas más personales. Lucía estaba teniendo mucho éxito en los últimos meses y, prueba de ello, fue el lleno absoluto del día anterior en aquel teatro.
- Anoche te pudimos ver junto a Vanesa en lo que fue un concierto para recordar por mucho tiempo. ¿Qué es lo que ofrecéis al público para que tanta gente fuera a veros? - Le preguntó la periodista.
- El lleno fue una sorpresa, la verdad. Sabíamos que era un concierto esperado, porque nuestro público lo pedía con insistencia desde hacía tiempo, pero tanto como para llenar semejante teatro... Yo salí emocionada.
- Pero, ¿qué es? ¿Qué ofrecéis estando juntas para mover a tanta gente?
- Supongo que compartimos seguidores. La mayoría fue a vernos a las dos, aunque sé que también había gente que sólo quería verla a ella, o a mí. Hacemos música similar... No sé. - Contestó Lucía un tanto incómoda.
- Hay quien dice que encima del escenario, cuando actuáis las dos, se crea una magia que no se crea con ningún otro artista. ¿Eres consciente de ello? - Volvió a insistir en la pregunta.
- Somos muy buenas amigas. Nuestra relación va más allá de lo profesional y eso se nota. - Contestó Lucía con firmeza.
- ¿Se podría decir que con Vanesa es con quien mejor te sientes encima de un escenario? - La pregunta de la periodista hizo que Lucía meditara su respuesta por unos segundos.
- Con Vanesa es con quien mejor me siento, sí. - A Lucía se le dibujó una sonrisa en su boca con esta afirmación.
Las preguntas de la periodista se volvieron a centrar en su gira en solitario, hasta que llegó el momento de pasar a cuestiones más personales.
- Sabemos que estás girando desde hace varios meses. ¿Cómo se lleva tanto tiempo fuera de casa? ¿Se puede compaginar con una vida en pareja, por ejemplo?
Esa pregunta pareció molestar a Lucía, que agachó la cabeza y resopló con fuerza.
- Es la misma pregunta de siempre. - Contestó Lucía. - Cualquiera que se dedique a esto de la música sabe que lo primero es su trabajo.
- Claro, pero habrá quien lo lleve mejor. ¿Cómo está tu corazón, Lucía? ¿Qué tal andas de novios? - Le preguntó de manera impertinente.
- ¿Novios? Pues no ando, directamente. - La respuesta de Lucía disparó la atención de Carlos, que observaba la entrevista desde la cabina de control.
- Entonces, tu corazón no está ocupado... 
- ¿He dicho eso? - Lucía se inclinó sobre la mesa y volvió a resoplar, esta vez con más fuerza. La periodista se dio cuenta de que sus preguntas estaban incomodando tanto a ella como a su manager y zanjó el tema, cambiando de tema en la siguiente cuestión.
- Bueno Lucía, centrémonos de nuevo en tu gira. ¿Dónde ofrecerás tu próximo concierto?
A partir de ahí, la entrevista transcurrió con normalidad hasta llegar a su fin. Una vez concluida, Lucía y Carlos abandonaron la emisora rumbo al hotel.

- ¿Conduces tú, Carlos? Tengo que hacer una llamada. - Preguntó Lucía.
Lucía tomó asiento y comenzó a teclear el número de Vanesa bajo la atenta mirada de Carlos, que todavía no había arrancado el coche.
- Hola, ya he terminado la entrevista. Voy de vuelta hacia el hotel, ¿sigues allí? - Lucía se mostró un tanto fría. - Llegaré en 20 minutos o así. Un beso.
Cuando Lucía terminó su escueta conversación, Carlos puso en marcha el coche y, tras unos minutos en silencio, éste se giró hacia ella para preguntarle por su misteriosa llamada.
- ¿Quién te espera en el hotel? 
- No me ha gustado nada la entrevista que me han hecho. A esa radio prefiero no volver. - Lucía cambió de tema bruscamente.
- No te interesa hablar ahora, pero en la radio se te caía la baba hablando de ella... - Dijo Carlos ligeramente molesto.
- Si sabes con quién he quedado, no sé para qué sigues preguntando. Hazte el loco y deja el tema, ¿no? - El enfado de Lucía era evidente. - Estoy harta de que se me cuestione en público, pero que también se haga en privado ya es de risa.
- No quería... - Carlos se vio interrumpido por Lucía.
- No querías pero lo haces. Vanesa es diferente a todas las mujeres con las que he estado. Te pido que no te tomes esto como un simple rollo.
Carlos enmudeció tras escuchar esas palabras. Tras unos segundos en los que la tensión podía cortarse con unas tijeras, Lucía continuó hablando.
- Carlos, esta noche volveré a Madrid por mi cuenta. ¿Tenemos algo mañana?
- No, hasta el miércoles no. Puedes tomarte unos días de descanso.
- Genial. - Concluyó Lucía.
Al llegar al hotel, Lucía volvió a telefonear a Vanesa para hacerle saber que había llegado. Mientras tanto, Carlos subió a su habitación y recogió su maleta rápidamente. Tras despedirse de Lucía, emprendió la marcha hacia Madrid. 

Lucía se dirigió hacia el interior del hotel con paso firme. Jugaba con el teléfono móvil entre sus manos y en su gesto se podía percibir cierto nerviosismo. Al llegar al pasillo de los ascensores se percató de que todos estaban ocupados, así que continuó esperando. A los segundos, la puerta de uno de ellos se abrió y, dentro de él apareció Vanesa, esperando con unas flores en la mano. Llevaba la melena recogida en una coleta despeinada y le caían algunos mechones por la cara.
- Pasa. - Susurró Vanesa agarrando a Lucía por la cintura del pantalón.
Lucía no pudo reaccionar y antes de que pudiera decir nada, Vanesa la tenía aprisionada contra la pared del ascensor. Sin tiempo para nada más, Vanesa se precipitó sobre Lucía y las flores cayeron al suelo.
- ¿Estás loca? - Preguntó Lucía insinuando una sonrisa en su voz. - Si nos pillan nos van a detener.
- Que lo hagan...y que me condenen 'por estar loca...loca por ti'.
En ese momento, Vanesa palpó la pared con sus dedos, buscando el botón de parada de emergencia. Lo pulsó y el ascensor se paró de golpe.
- Vanesa, ¿no querrás...?
- Claro que sí. - Murmuró Vanesa.
- No imaginaba esto... - Lucía se mostró desconcertada. - Esto no es propio de ti.
- No lo es, pero no aguanto a llegar a la habitación. 
Vanesa hizo una pausa, contemplando las manos de Lucía sobre las suyas. Tras ese instante, se las llevó a la boca y comenzó a lamerle los dedos. Lucía sonrió con picardía.
- Prueba a pasar tu lengua por aquí. - Le dijo Lucía al tiempo que le acercaba su boca a la suya.
Vanesa soltó las manos de Lucía y colocó las suyas alrededor de su cintura. Se acercó un poco más a ella y empezó a besarle suavemente. Lucía apenas se movía, dejándose hacer, mientras los besos de Vanesa cobraban más y más intensidad. Vanesa comenzó a subir sus manos por la espalda de Lucía hasta llegar a su cuello, pasando los dedos por su nuca. Lucía, entonces, comenzó a acariciarle los pechos por encima de la camisa mientras no dejaban de besarse. Notó que estaban duros y quiso palparlos de verdad, sin tela de por medio. Con un movimiento rápido, Lucía desvistió a Vanesa y, una vez que tuvo el pecho al desnudo, comenzó a besarlo y lamerlo. Lucía se detuvo en ellos, recreándose en las caricias con su lengua, lamiendo sus pezones mientras posaba sus manos en el culo de Vanesa, apretando con fuerza. La excitación de Vanesa hizo que comenzara a gemir.
- No habrá cámaras aquí, ¿no? - Preguntó Lucía mirando hacia arriba.
Vanesa aprovechó ese instante de debilidad para volver a agarrarle de las manos y llevárselas a su entrepierna. 
- No hay cámaras... - Contestó Vanesa.
Vanesa desabrochó el pantalón vaquero de Lucía, sin dejar de mirarle a los ojos, y notó que su cuerpo se ponía tenso.
- Espera, no vayas tan deprisa. - Le pidió Lucía.
Entonces, le agarró las muñecas y se las sujetó con fuerza. Lucía aprovechó la ventaja como pudo y llevó su boca hacia el cuello de Vanesa, mordiéndolo y besándolo sin tregua. Al tiempo que hacía eso, Vanesa jugaba con su pierna, levantándola y rozando el sexo de Lucía con ella. Cada vez estaban más excitadas. A los segundos, sus lenguas se encontraron y, con ellas, sus manos comenzaron a jugar por debajo de la ropa. Lucía no quiso aguantar más y empezó a acariciar a Vanesa por encima del pantalón. Sus dedos corrían por su entrepierna, llenándose de placer... un placer que traspasaba la tela de sus pantalones. El calor inundaba sus manos. Vanesa se llevó las manos al botón de su pantalón antes de que Lucía se lo pidiera.
- 'Déjame a mí'. - Le dijo entonces Lucía.
Lucía liberó el botón del pantalón de Vanesa y lo bajó apenas unos centímetros, justo lo necesario para poder meter su mano entre ellos. Vanesa se acercó al cuerpo de Lucía para quedarse pegada a ella mientras la acariciaba. Lucía introdujo sus dedos en el pantalón, por encima de sus braguitas.
- Estás empapada. - Le dijo Lucía casi sin aliento.
Vanesa agarró la mano de Lucía y la apretó contra su sexo.
- '¿No ves que no puedo seguir así?'...
Lucía comenzó a acariciar a Vanesa por encima de la tela, completamente mojada, de sus braguitas. Vanesa se estremecía entre sus dedos, mientras Lucía la callaba posando la mano que tenía libre sobre su boca. Iba jugando despacio, haciéndola delirar, y moviendo sus dedos entre la tela y el sexo de Vanesa. Sus pantalones cayeron del todo al suelo, permitiendo que Vanesa pudiera levantar una de sus piernas, invitando a Lucía a seguir jugando con ella. Lucía introdujo su mano entre las braguitas y empezó a acariciar su sexo, humedecido de tanto placer. Mientras tanto, sus lenguas seguían entrelazándose y recorriéndose en un baile de excitación. Lucía comenzó a mover dos de sus dedos en el interior de Vanesa, empapándose por completo. Fue muy fácil meterlos y embestir con fuerza contra ella. Lucía abandonó por unos instantes la boca de Vanesa y comenzó a agacharse hasta quedar arrodillada en el suelo. Entonces, le bajó del todo las braguitas y le pidió que abriera un poco más sus piernas. Vanesa apoyó sus manos contra la pared del ascensor y acomodó su entrepierna sobre la boca de Lucía, que comenzó a lamerle suavemente. Lucía pasó su lengua por el sexo de Vanesa, apenas sin rozar sus labios. La intensidad de los gemidos de Vanesa iba en aumento, pero esta vez las manos de Lucía no podían callarla. Lucía hundía cada vez más su boca en su sexo hasta que su cara se convirtió en una segunda piel. El sexo de Vanesa ardía al sentir la lengua de Lucía deslizándose por él. La humedad comenzaba a calar la boca de Lucía, que decidió darle una tregua y empezar de nuevo a jugar con los dedos. Ahora, iba intercalando fugaces embestidas con intensos lametones. Las piernas de Vanesa empezaban a flojear...
- 'Tu pelo, tu boca...tus manos me tocan...mi pelo y mi boca se quieren morir'.
Lucía se agarró a los muslos de Vanesa mientras continuaba introduciendo su lengua en su sexo. Sentía sus contracciones sobre su cara y entendió que estaba a punto de correrse. A los segundos su boca quedó inundada y Vanesa gritó de placer. La flojedad de sus piernas fue evidente cuando no pudo aguantar más y se dejó caer sobre Lucía.
- Me vas a matar. - Dijo Vanesa entre jadeos.
- ¿Quieres que siga? - Le preguntó Lucía acercando su boca al cuello de Vanesa.
Vanesa puso una de sus manos sobre la boca de Lucía, pasando su dedo pulgar por sus labios. 
- Déjame que te limpie. - Dijo Vanesa divertida. 
El momento de complicidad se vio interrumpido cuando notaron que el ascensor estaba empezando a moverse.
- Joder, ¡vístete! - Gritó Lucía levantándose de un salto.
En un instante, Vanesa se vistió y se arregló la coleta, que había quedado completamente despeinada. Lucía se limpió rápidamente la cara y recogió las flores que había en el suelo. Se miraron en el espejo un segundo antes de que se abrieran las puertas del ascensor y comenzaron a reír al unísono. Detrás, esperaban dos empleados del hotel junto a algún cliente curioso.
- ¿Estáis bien? - Preguntó uno de los empleados con cara de preocupación. - He oído un grito.
Vanesa y Lucía continuaban riéndose ante la mirada perpleja de todos. 
- Estamos bien, no os preocupéis. Para no aburrirnos hemos empezado a cantar. - Contestó Lucía entre carcajadas. 
- Sí, sí, hemos cantado eso de "Hay una atracción oculta entre tu boca y la mía..." 
Lucía cogió a Vanesa del brazo sin dejar que siguiera cantanto y se fueron hacia la habitación. Una clienta del hotel observaba atónita la escena.
- Estas artistas qué raras son.

Ya en la habitación, Lucía y Vanesa continuaron besándose. Sus manos corrían veloces de arriba a abajo, palpándose con prisa. 
- Aquí podemos relajarnos, cariño. - Dijo Vanesa.
- Sí... - Lucía se frenó por un instante. - Antes creo que tengo que decirte algo.
El gesto con el que Lucía se dirigió a Vanesa hizo que ella también se parara.
- ¿Qué ocurre? - Preguntó Vanesa preocupada. - 'Ven, siéntate y me lo cuentas'.
Vanesa tomó a Lucía de la mano y se sentaron en la cama. 
- No he sido del todo sincera contigo. - Musitó Lucía. 
Entonces, Lucía levantó la cabeza y observó cómo Vanesa no dejaba de mirarle. Tragó saliva y continuó hablando.
- ¿Te he hablado alguna vez de Mónica? 
- Uhm... ¿tu amiga Mónica? - Preguntó Vanesa.
- En realidad tengo algo con ella. - Lucía no quiso dilatar más el asunto. - Aunque lo nuestro está roto. No quiero que pienses que...
- Ya. - Murmuró Vanesa sin dejar que Lucía se explicara. - Nunca me has contado que fuera tu novia. No tenía ni idea.
En medio del silencio, Lucía dejó caer sus brazos sobre su regazo, como desinflada, bajó la mirada y, encogida de hombros, se volvió a dirigir a Vanesa.
- Lo siento. Sé que debería habértelo contado antes.
- ¿Está roto? - Preguntó Vanesa obviando las palabras de Lucía.
- ¿Qué?
- ¿Que si está roto? - Volvió a preguntar.
- Sí. Hace tiempo que lo está. Y nunca te he contado nada porque desde que te conozco mi única obsesión ha sido estar contigo.
Vanesa tomó de nuevo las manos de Lucía y sin dejar de acariciarlas le pidió que prometiera algo.
- Prométeme que está acabado.
- Mónica 'solía ser mi cómplice fiel... Y ahora me encuentro entre la espada y la pared, arrinconada con el mundo del revés. No puedo más. Me duele hasta respirar...' - Contestó Lucía rompiendo a llorar.
- No te pido que sea ahora, cariño. - Lamentó Vanesa. - Sólo necesito saber qué sientes por mí.
- 'Sabes bien que quiero volverte a tener'. - Le contestó Lucía acercándose a su boca. 
- Sé sincera, por favor. 'Hay quien dice que no me convienes, que esto tan sólo entretiene...'
- 'Dicen por ahí' muchas tonterías. Lo mío con Mónica está muerto, pero por favor, dame un poco de tiempo. - Al ver que Vanesa negaba una y otra con la cabeza, Lucía la rodeó entre sus brazos. - Nos unen demasiadas cosas y nunca he sabido cómo poner punto y final.
- ¿Sabrás ahora?
- Sí. Quiero estar contigo. 
La respuesta firme de Lucía hizo que un escalofrío recorriera de arriba a abajo el cuerpo de Vanesa. Después, ésta se levantó lentamente y dirigió sus pasos hacia la ventana. Tras correr la pesada cortina se quedó mirando al vacío. La tensión en su rostro era más que evidente.
- Sabré esperarte. - Dijo Vanesa.
Lucía se levantó de la cama y abrazó a Vanesa por detrás, apoyando su cara sobre su pelo. Entrelazó sus dedos con los de ella y apretó para hacerle ver que estaba a su lado.
- Quiero guardar 'tu aroma para olerlo luego'. - Le dijo Lucía.
- '¿Qué más quieres de mí?' - Preguntó Vanesa sin dejar de mirar por la ventana. 
- Quiero ser tuya... 'Toda entera y tuya'.

7 comentarios:

  1. Menuda pasada de relato, si señor Ana!!
    Cada vez te superas más! Increíble!! SUBLIME!!!
    Un saludo de una bixoraro! jajajaja :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Oléee! :)) Muchas gracias!! Ahora, a esperar el siguiente...jijiji

      Eliminar
  2. Joder tía, que precioso escrito. Me haz sacado una lagrima.




    -Saludos desde Venezuela.

    ResponderEliminar
  3. Menos mal que hoy veo a mi novia, porque leer esto de buena mañana me ha puesto cachonda xD

    Eres grande Ana, no dejes de escribir.
    Cuando Lucía y Vanesa en. la vida real salgan del armario, creo q deberían ponerse en contacto contigo para q las escribieras la noticia.
    Que buena eres joia!

    ResponderEliminar
  4. Impresiónante este relato, que bien escribes, ¡estoy super enganchada! ¿Para cuando el proximo??

    No dejes de escribir

    ResponderEliminar
  5. Bua! Que grande!! Vaya relatos enganchadita enganchadita estoy...

    ResponderEliminar